Edgardo Arredondo Gómez es doctor especializado en ortopedia y traumatología, con más de 35 años de experiencia atendiendo todo tipo de casos en Mérida, Yucatán. A lo largo de su carrera no solo ha tratado un sinfín de lesiones y enfermedades, sino que también ha acumulado una gran cantidad de anécdotas y conocimientos. Historias que han dado lugar a profundas reflexiones que pueden ser de utilidad no solo para médicos, médicas, enfermeros y enfermeras, sino también para cualquier persona interesada en comprender la medicina como una verdadera vocación.

Junto a la medicina, la otra gran pasión del doctor Arredondo ha sido la literatura. Y no solo como lector, también ha sentido la necesidad de escribir y compartir esas experiencias y aprendizajes que ha reunido durante más de tres décadas y media de trayectoria profesional. Así nació Andanzas de un Médico, una recopilación de veinticinco relatos cortos que ofrecen una mirada íntima, crítica y entrañable sobre la vida de un médico que ha logrado ganarse el respeto y el cariño de sus pacientes.

Estas andanzas no solo invitan a las y los profesionales de la salud a reconectar con el sentido humano de su trabajo, sino que también nos recuerdan que quienes ejercen la medicina no son figuras infalibles, sino personas con dudas, emociones y contradicciones. Porque la medicina no es una ciencia exacta: es, ante todo, una práctica profundamente humana.

A lo largo del libro, el Dr. Arredondo comparte anécdotas que oscilan entre lo conmovedor, lo absurdo y lo tragicómico. Como aquella ocasión en la que, mientras supervisaba a su grupo de estudiantes en la T-1 Mérida del IMSS, vio llegar a una abuelita maya cojeando. Al preguntarle a las y los alumnos por qué creían que cojeaba, tras un largo análisis descubrieron que la mujer no acudía por un problema en la pierna, sino por una lesión en la mano. La cojera, simplemente, era resultado de una pierna entumida.

También desfilan por estas páginas personajes entrañables y peculiares: una testigo de Jehová que se negaba a levantar la mano al pecho durante una revisión médica porque su religión le prohíbe “saludar a la bandera”; Don Medrano, quien perdió una mano manipulando explosivos en medio de un ataque de celos; doña Catalina, enfrentada a sus propios hijos que querían tomar por ella la decisión de operarse o no; o Don Guadencio, que durante años evitó el examen de próstata alegando, con ternura y pudor: “No…, este…, usted disculpe, doctor…, pero yo soy responsable, no lo he permitido… la verdad, por ahí ni un arrocito…, es más, ni un alpiste”.

Pero Andanzas de un Médico no es solo un compendio de historias curiosas. Es también una meditación sobre el oficio médico. El Dr. Arredondo reflexiona sobre la importancia de las enfermeras —a quienes llama “ángeles blancos”—, la necesidad de mantener la empatía en la consulta, y la preocupación por una deshumanización creciente en ciertos sectores del gremio, donde algunos profesionales anteponen el beneficio económico a la salud de sus pacientes. También hay lugar para temas como la ética médica, el poder de la escucha, el detectar mentiras y dolencias con la mirada y la conexión con los pacientes.

Andanzas de un Médico es un libro accesible, cálido y honesto, que puede leerse de corrido o a pausas, relato por relato. Más allá del consultorio, es un testimonio humano y generoso sobre lo que significa cuidar y acompañar a otrxs desde la medicina.