El Museo Nacional de San Carlos alberga una de las colecciones más grandes de arte europeo del siglo XIV al XX, así como un importante acervo de arte mexicano. En sus bodegas se resguardan obras de un total de 1,361 artistas, de los cuales 711 son “no identificados”, 637 son hombres y únicamente 13 corresponden a mujeres. Como puedes observar, existe una enorme brecha de género en la colección del MNSC y, a pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años, esta distancia está lejos de cerrarse.
Sin embargo, en años recientes el museo ha buscado abrir espacio a las artistas que han contribuido a forjar la identidad cultural del país, mediante exposiciones dedicadas a figuras como Aurora Reyes o, más recientemente, Catalina Guzmán. Pero, más allá de las muestras que integran obras provenientes de otras colecciones, surge una pregunta inevitable: ¿cómo construir una exposición que resignifique el papel de la mujer cuando el acervo propio apenas cuenta con 13 artistas mujeres?
La respuesta empieza a tomar forma en (Des)ordenar la Colección desde el género, una propuesta que plantea una lectura crítica del acervo del Museo Nacional de San Carlos. A partir de una perspectiva de género, la exposición invita a mirar las obras desde otro ángulo: reconocer lo omitido, lo silenciado y lo normalizado, para abrir paso a nuevas interpretaciones que permitan revalorar estas piezas dentro de su contexto histórico y simbólico.
Para ello, la muestra se articula en cuatro ejes temáticos principales. El primero, Retratos de mujeres, reúne imágenes de mujeres en distintos roles sociales, evidenciando sus aportaciones a lo largo de la historia y su presencia en el arte, muchas veces relegada a un segundo plano.
La exposición continúa con El Cuerpo Desnudo y Los Imaginario de Género, el eje dedicado a los imaginarios de género en la pintura, particularmente en el ámbito religioso. En esta sección se propone iniciar una conversación en torno al papel moral asignado a la mujer: por un lado, representada como un ser puro —virgen, madre, esposa— y, por otro, como encarnación del mal —prostituta, bruja o mujer fatal—. Se trata de una invitación a cuestionar esta dicotomía, especialmente si se considera que los relatos bíblicos presentan a la mujer en un espectro mucho más amplio y complejo.
El tercer eje, El cuerpo desnudo y los imaginarios de género, retoma el desnudo artístico desde una perspectiva crítica. No solo busca representar el cuerpo, sino entender cómo ha sido construido visualmente dependiendo de si se trata de un cuerpo masculino o femenino. Así, mientras el hombre desnudo suele vincularse con narrativas religiosas, mitológicas o filosóficas, el cuerpo femenino aparece con frecuencia cargado de erotismo, incluso en contextos mitológicos.
Afectos, poder y violencia constituye el último eje temático de la exposición. En esta sección se analiza la manera en que, a través de distintos lenguajes visuales y contextos históricos, se han representado las relaciones afectivas, las estructuras de poder y la violencia hacia las mujeres. Resulta un apartado clave, pues evidencia cómo el arte no solo refleja las tensiones sociales de su tiempo, sino que también contribuye a reproducir y legitimar narrativas de desigualdad y opresión.
Por último, (Des)ordenar la Colección desde el género presenta Las artistas de la colección, un apartado que reúne las obras realizadas por mujeres dentro del acervo del museo. Se trata de un breve pero significativo recorrido por el trabajo de creadoras como Johanna Vergouwen, Elisabeth Cousinet Lempereur, Anne Vallayer-Coster, Maria Catharina Prestel, Élisabeth Vigée Le Brun, Rosa Bonheur, Florence Arquin, María Guadalupe de Moncada y Berrio, Pilar de la Hidalga, Carmela Duarte, Carlota Camacho Hall y Pilar Calva.
Más que reorganizar piezas, la exposición propone una relectura del propio museo como espacio de construcción de sentido. Cada obra, al cambiar de contexto, activa preguntas nuevas y desestabiliza certezas que durante años parecían inamovibles dentro de la historia del arte.
En ese gesto, (Des)ordenar la Colección desde el género no solo revisa el pasado, sino que también abre una posibilidad hacia el futuro: imaginar colecciones más inclusivas, narrativas más amplias y formas de mirar que ya no dejen a las mujeres en los márgenes, sino en el centro de la conversación.
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Dirección: Av. México-Tenochtitlán #50, Tabacalera, Ciudad de México, CDMX
Costo por persona: $60 pesos
Horario: Martes a domingo de 10:00 a 18:00 hrs.
Página Web: mnsancarlos.inba.gob.mx
Instagram: instagram.com/museo_sancarlos
Twitter: x.com/museo_sancarlos
Facebook: facebook.com/museosancarlos

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.











