Cuando hablamos de la fotografía del México de principios del siglo XX, siempre escuchamos los mismos nombres: Agustín Víctor Casasola, Hugo Brehme, Guillermo Kahlo, Manuel Álvarez Bravo y Abel Briquet. Pero la realidad es que la historia de la fotografía es mucho más compleja que la que nos narran a través de los grandes autores que contaron con apoyo gubernamental. A lo largo de los años surgieron un sinfín de fotógrafos y estudios que marcaron tendencia, cuyos nombres quedaron en el olvido a pesar de sus innovaciones. Uno de esos casos es el estudio Photo Chic de Catalina Guzmán.
Seguramente nunca has escuchado o leído el nombre de María Amparo Catalina Guzmán, pero es muy probable que, a lo largo de tu vida, hayas visto alguna fotografía tomada por ella o el trabajo de algún fotógrafo o fotógrafa influenciado directamente por su estilo. Sin embargo, al ser mujer en un mundo dominado por hombres y sin el respaldo institucional de otros autores de su época, su nombre terminó diluyéndose en la historia, quedando casi en el olvido. Entonces, ¿quién fue Catalina Guzmán?
María Amparo Catalina Guzmán nació el 18 de febrero de 1892 en Tecamachalco, Puebla. Creció en una familia de fotógrafos, pues tanto su padre como su madre ejercían esta profesión. Desde muy joven se involucró en el negocio familiar, influenciada especialmente por Margot y Compañía, una sociedad fotográfica integrada por su madre, María de Jesús Flores, y la fotógrafa Margarita Aguirre. Tras la muerte de sus padres, Catalina y su hermano Jerónimo heredaron el estudio. A lo largo de su carrera, Catalina desarrolló un estilo único, enfocado principalmente en la fotografía comercial y social, además de perfeccionar una técnica de coloreado manual que dotaba a las imágenes de una sutileza cromática adelantada a su tiempo, convirtiéndose en una de las principales exponentes de este tipo de fotografía.
Para acercarnos a su legado y rendirle un merecido homenaje, el Museo Nacional de San Carlos presenta la exposición Catalina Guzmán. Photo Chic, la mirada femenina en la fotografía del siglo XX, una colección de 130 piezas que permite conocer a fondo su obra, así como adentrarse en su contexto a través de objetos, postales y material documental vinculados con su vida.
Aunque se trata de una exposición de dimensiones contenidas, con una sola sala, el recorrido resulta sorprendentemente completo. A través de cinco ejes temáticos, la muestra revela la evolución e influencia del trabajo de Catalina Guzmán, al tiempo que construye una ventana hacia el México de principios del siglo XX.
Más allá del rescate histórico, la exposición también plantea una pregunta necesaria sobre quiénes han sido excluidos de los relatos oficiales del arte y la fotografía. En ese sentido, el trabajo de Catalina Guzmán no solo se redescubre, sino que se reubica en el lugar que le corresponde dentro de la historia visual del país.
Visitar esta muestra es, en cierta forma, ajustar el enfoque de una imagen borrosa: permite reconocer la presencia de una autora que, desde la discreción de su estudio, transformó la manera de mirar y retratar una época. Su legado, ahora recuperado, invita a reconsiderar el papel de las mujeres en la construcción de la memoria fotográfica de México
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Dirección: Av. México-Tenochtitlán #50, Tabacalera, Ciudad de México, CDMX
Costo por persona: $60 pesos
Horario: Martes a domingo de 10:00 a 18:00 hrs.
Página Web: mnsancarlos.inba.gob.mx
Instagram: instagram.com/museo_sancarlos
Twitter: x.com/museo_sancarlos
Facebook: facebook.com/museosancarlos.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.











