La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México afina motores para la segunda parte de su temporada 2026, una travesía musical que se desplegará del 18 de abril al 28 de junio con 11 programas que combinan repertorio clásico, ópera y música de cámara. La cita será, como es tradición, en la Sala Silvestre Revueltas, donde cada fin de semana se convertirá en un pequeño universo sonoro.

La programación reunirá a figuras invitadas de la batuta como Ligia Amadio, Inés Rodríguez, Ricardo Casero, Iván del Prado y Raúl Delgado, además del director artístico de la orquesta, Scott Yoo. Esta diversidad de miradas promete lecturas frescas de obras que habitan el corazón del repertorio sinfónico.

El arranque de temporada, bajo la dirección de Scott Yoo, apuesta por dos piezas de gran aliento emocional: el Concierto para piano No. 2 de Sergei Rachmaninoff, con el pianista invitado Orion Weiss, y la Sinfonía No. 2 de Jean Sibelius. Es un inicio que funciona como declaración de intenciones, donde la intensidad romántica se mezcla con paisajes sonoros de gran profundidad.

A lo largo de las semanas, el repertorio navega entre distintas épocas y estilos. Aparecen nombres como Antonín Dvořák, Camille Saint-Saëns, Richard Wagner, Felix Mendelssohn o Richard Strauss, dialogando con compositores contemporáneos como Paulina Monteón y Alexis Aranda. El resultado es una cartelera que no se limita a lo canónico, sino que abre ventanas a nuevas sonoridades.

Uno de los momentos más llamativos será la Gala de Ópera programada en mayo, en colaboración con el Estudio de Ópera de Bellas Artes, un guiño a quienes buscan la potencia vocal sobre el oleaje orquestal. También destacan los conciertos con solistas de la propia orquesta, donde instrumentos como el corno, el violonchelo o la flauta toman el centro del escenario.

Más allá de los conciertos principales, la experiencia se expande una hora antes de cada función con presentaciones de música de cámara en el vestíbulo. Ahí, los integrantes de la orquesta se desprenden del formato sinfónico para explorar obras en formatos íntimos, creando un contraste que enriquece la escucha.

La temporada también abre un espacio formativo con una clase magistral de dirección orquestal impartida por Ligia Amadio, dirigida a estudiantes avanzados y profesionales. Este tipo de actividades refuerzan el papel de la orquesta no solo como intérprete, sino como agente activo en la formación musical.

Los conciertos se realizarán los sábados a las 18 horas y domingos a las 12:30, en el Centro Cultural Ollin Yoliztli, al sur de la ciudad. La programación completa confirma que la Filarmónica capitalina no solo mantiene su pulso, sino que lo expande, invitando al público a sumergirse en un mapa sonoro donde conviven tradición, virtuosismo y exploración contemporánea.