El Pan de Muerto Challenge sigue su curso, y en esta quinta parada llegué a una de las zonas con más panaderías por metro cuadrado: la colonia Nápoles. Aquí, entre cafeterías minimalistas y locales de barrio, probé cinco panes más.
La misión de encontrar el mejor pan de muerto de la CDMX continúa… y cada mordida cuenta.

31. Cruco

La primera parada fue en Cruco, una panadería discreta, con mesas pequeñas y olor a café recién hecho. Su pan de muerto fue agradable, aunque no memorable.

La textura fue su punto más fuerte: miga suave, aireada y huesos crujientes, de esos que se rompen apenas los tocas.

En sabor, predominaba una naranja ligera al final, sutil, casi tímida.
Por el precio y el ambiente, es un pan ideal para acompañar con un café de media tarde —y si aprovechas sus promociones de pan con bebida, aún mejor.

32. Choppeadito

La siguiente parada fue en Choppeadito, y aquí la experiencia fue un poco irregular.

El pan que me tocó estaba ligeramente seco, con el azúcar ya disuelta, lo que me hizo pensar que no era tan fresco o quizá no había sido bien conservado.

En cuanto al sabor, predominaban el azahar y la mantequilla, pero sin llegar a destacar.
No fue un mal pan —de hecho, es rico para acompañar con café—, pero no sería un lugar al que volvería solo por el pan de muerto.

33. Café Lila

A unos pasos de Choppeadito está Café Lila, donde me dieron una versión “reinterpretada” del pan de muerto. Me aseguraron que conservaba los mismos ingredientes y sabores, pero cambiaba la forma.

Y sí, el sabor estaba ahí, pero mucho más concentrado en el azahar, al punto de saturar el paladar. Tenía poca mantequilla, lo que lo hacía sentir más como una concha que como un pan de muerto. Nada especial.

(Si eres de lxs que compran con conciencia, quizá debas saber que en este lugar apoyan a cierto Estado espurio que está violando todos los tratados internacionales y cometiendo un genocidio).

34. Casa Bruna

La cuarta parada fue en Casa Bruna, un lugar que me encanta por su cruasán de frambuesa, pero que esta vez no me conquistó con su pan de muerto.

Tenía mucho sabor a naranja, y se sentía algo artificial (aunque lo dudo), con un dejo a jarabe o esencia.

Eso sí, la ceniza del totomoxtle se notaba más que en otros panes similares, lo que puede gustar o no según el gusto de cada quien. Suave, de huesos firmes y bien horneados, es un pan correcto, pero no destacable.

35. De Costa a Costa

El cierre de la jornada fue toda una sorpresa: De Costa a Costa, un restaurante de mariscos, también tiene pan de muertoPan de Muerto. Y no solo eso, sino que estaba realmente bueno.

El pan tenía un equilibrio casi perfecto entre mantequilla, azahar y ralladura de naranja, con una miga ligera y bien aireada y una corteza dorada con huesos crujientes.

Lo mejor: puedes pedirlo como pan individual para acompañar el desayuno, o llevarte una caja con cinco piezas.
Un pan inesperadamente rico, que demuestra que las buenas ideas pueden venir de los lugares más insospechados.

A estas alturas, el Pan de Muerto Challenge ya suma 35 panaderías visitadas.
La Nápoles dejó algunos altibajos, pero también una que otra sorpresa digna de repetir.
El camino sigue, y con él, la búsqueda del mejor pan de muerto de la Ciudad de México.