En las primeras décadas del siglo XX, cuando la modernidad comenzaba a redefinir la vida urbana en México, una fotógrafa construía desde su estudio una forma distinta de mirar. Hoy, esa historia regresa al presente con la exposición Catalina Guzmán. Photo Chic, una muestra que revisita su legado y lo coloca en el centro de la conversación sobre memoria, identidad y género.
La exhibición se presenta en el Museo Nacional de San Carlos y reúne más de 130 piezas —entre fotografías, postales, objetos y documentos— que permiten reconstruir la trayectoria de una autora clave para entender la evolución de la imagen en México.
Una fotógrafa que capturó la transformación social
Catalina Guzmán desarrolló su trabajo entre 1914 y 1940, un periodo atravesado por cambios profundos en la sociedad mexicana. Su lente no solo registró rostros, sino también el surgimiento de nuevas identidades, especialmente en un momento en que las mujeres comenzaban a ocupar espacios públicos con mayor visibilidad.
Desde su estudio Photo Chic, ubicado en el entonces Distrito Federal, Guzmán democratizó el retrato fotográfico al hacerlo accesible para sectores de clase media que antes no podían costear este tipo de imágenes. Así, sus fotografías no solo fueron objetos estéticos, sino también dispositivos de representación social.
Retrato, infancia y modernidad en clave femenina
La exposición se organiza en distintos núcleos que revelan la diversidad de su obra. Desde retratos infantiles cargados de sensibilidad simbólica hasta imágenes masculinas vinculadas al contexto político e intelectual de la posrevolución, el recorrido permite entender la amplitud de su mirada.
En el retrato femenino, sin embargo, se encuentra uno de sus gestos más significativos. Sus imágenes, en especial de bailarinas y mujeres en escena, sugieren una complicidad silenciosa: una forma de observar a otras mujeres desde la empatía, en un entorno donde la mirada pública solía estar dominada por perspectivas masculinas.
Imagen, memoria y vida cotidiana
Más allá de lo visual, la muestra propone reflexionar sobre la fotografía como objeto cultural. No se trata solo de observar imágenes, sino de pensar en su materialidad, su circulación y su lugar en la vida cotidiana de las personas.
En ese sentido, el diálogo que plantea la exposición conecta el pasado con preguntas actuales: ¿quién construye la memoria visual?, ¿qué historias quedan fuera del encuadre?, ¿cómo se representan las identidades en momentos de cambio?
Un archivo que sale a la luz
Uno de los aspectos más relevantes de la muestra es que gran parte del material exhibido es inédito. Fotografías, revistas, periódicos y objetos provenientes de colecciones públicas y privadas se presentan por primera vez en conjunto, lo que permite dimensionar el alcance de la obra de Guzmán.
Este ejercicio de recuperación no solo amplía la historia de la fotografía en México, también reescribe sus márgenes al integrar voces que durante años permanecieron fuera del relato dominante.
Una exposición para mirar de nuevo
Catalina Guzmán. Photo Chic estará abierta hasta julio de 2026 en el Museo Nacional de San Carlos. Más que una revisión histórica, la exposición funciona como una invitación a mirar de nuevo: a reconocer en esas imágenes no solo un registro del pasado, sino una forma de entender cómo se construyen la identidad y la memoria desde la mirada femenina.

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