La muerte, esa visitante inevitable, también tiene historia. Y en el Museo Nacional de San Carlos, esa historia se ha contado a través de imágenes, objetos y rituales que revelan cómo el siglo XIX aprendió a convivir con la pérdida. Ahora, la exposición El beso de la muerte. Representaciones mortuorias en el siglo XIX se prepara para cerrar su ciclo con una última invitación: pensar la muerte desde el presente.
Antes de despedirse el 29 de marzo, la muestra —organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura— activa un coloquio que funciona como epílogo reflexivo. Del 25 al 27 de marzo, especialistas de distintas disciplinas se reunirán en Con los ojos en la muerte. Miradas desde el arte y la cultura visual, un encuentro que conecta prácticas del pasado con preguntas contemporáneas sobre duelo, memoria y representación.
La exposición ha reunido cerca de 180 piezas provenientes de colecciones públicas y privadas: pinturas, esculturas, fotografías, figuras de cera, objetos funerarios e incluso prendas de luto. Más que un recorrido histórico, el conjunto construye una narrativa sobre cómo las sociedades enfrentan lo inevitable, desde lo íntimo hasta lo colectivo.
El guion curatorial, desarrollado por Luis Gómez, propone un tránsito por distintos momentos del duelo: desde la enfermedad como presagio hasta la construcción de la memoria. En el siglo XIX, marcado por epidemias y conflictos, la muerte era parte del paisaje cotidiano, lo que dio lugar a rituales y objetos que hoy resultan tan fascinantes como inquietantes.
El coloquio retoma estas líneas y las expande. Durante tres días, mesas de trabajo y conversatorios abordarán temas como memoria, enfermedad, violencia y ausencia, trazando un puente entre siglos. Participan especialistas en historia del arte, literatura, ciencia y artes visuales, así como creadoras y creadores que han explorado la muerte desde su propia experiencia.
Entre las actividades destaca la participación de Angélica Velázquez, quien ofrecerá una conferencia magistral sobre la experiencia de la muerte en el siglo XIX. También se suman diálogos que abordan la noción contemporánea de muerte digna y la manera en que las sociedades actuales resignifican el duelo.
Como parte de Noche de Museos, el programa inaugural abre el espacio a públicos más amplios, integrando actividades que combinan reflexión académica con experiencias participativas.
Visitar esta exposición en sus últimos días, o sumarse al coloquio, es entrar en una conversación que atraviesa el tiempo. Porque si algo deja claro El beso de la muerte es que, aunque cambien los rituales, la necesidad de recordar y comprender la pérdida sigue siendo profundamente humana.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.