La pantalla se enciende y el mundo entero cabe en ella. La 79 edición de la Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional llega a la Ciudad de México con una programación que apuesta por la diversidad de miradas, historias y lenguajes cinematográficos, consolidándose como uno de los encuentros más esperados por cinéfilos y curiosos por igual.

Del 26 de marzo al 12 de abril en su sede de Xoco, y con funciones extendidas en otros espacios culturales como el Centro Nacional de las Artes y el circuito de Chapultepec, esta edición reúne 14 películas provenientes de distintas latitudes. Más que una simple selección, se trata de un mapa emocional y político del cine contemporáneo.

La muestra incluye obras de cineastas consagrados y nuevas voces que están redefiniendo el lenguaje cinematográfico. Nombres como Lucrecia Martel, Lav Diaz y Bi Gan conviven en una programación que no teme cruzar géneros ni explorar territorios incómodos.

Uno de los momentos clave será la proyección del clásico Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea, una obra restaurada que dialoga con el presente desde el pasado, recordando que el cine también es archivo y memoria. En algunas sedes, la función se acompañará con el cortometraje Now! de Santiago Álvarez, reforzando ese puente entre épocas.

La película inaugural será Tus dos muertos, del director mexicano Daniel Castro Zimbrón, una elección que subraya la presencia del cine nacional dentro de un panorama global. Además, títulos como Magallanes, de Lav Diaz, y propuestas emergentes como Un hogar tras las rejas, de la realizadora coreana CHA Jeong-yoon, amplían el espectro de temas y estilos.

Más allá de los nombres, lo que distingue a esta muestra es su vocación no competitiva. Aquí no hay premios ni jurados, sino una invitación al diálogo entre películas y espectadores. Es un espacio donde el cine deja de ser producto para convertirse en experiencia compartida.

La programación también refleja un cambio de paradigma en la industria. Historias que abordan conflictos sociales, identidades diversas y realidades fragmentadas se entrelazan con propuestas formales arriesgadas, confirmando que el cine sigue siendo una herramienta para entender el presente.

Tras su paso por la capital, la muestra recorrerá distintos espacios del país a través del Circuito Cineteca, llevando estas historias a nuevas audiencias y extendiendo la conversación más allá de la sala oscura.

En tiempos donde el consumo audiovisual es inmediato y solitario, la Muestra Internacional de Cine reivindica la experiencia colectiva de ver cine. Sentarse en una sala, compartir silencios, risas o incomodidades con desconocidos, sigue siendo un acto casi ritual.