Doscientos años no se cumplen todos los días, y menos cuando se trata de una marca que ha convertido el agua en una narrativa cultural. evian conmemora su bicentenario con una colaboración que cruza arte contemporáneo, deporte y estilo de vida: el artista Jeff Koons se suma al colectivo Live Young para reinterpretar uno de los símbolos más reconocibles de su obra.

El aniversario funciona como un punto de encuentro entre disciplinas. En un nuevo retrato conmemorativo, Koons aparece junto a figuras del deporte como Carlos Alcaraz, Emma Raducanu, Frances Tiafoe y Céline Boutier, quienes encarnan esa idea de juventud entendida como actitud más que como edad. La imagen, ambientada en los Alpes franceses, no es casualidad: ahí comienza el viaje del agua que define la identidad de la marca.

Un ícono del arte convertido en objeto cotidiano

Para esta celebración, Jeff Koons diseñó dos botellas de edición limitada inspiradas en su célebre Balloon Dog, una pieza que ha transitado de los museos a la cultura popular con naturalidad. Disponibles en versiones rosa y azul, las botellas trasladan ese imaginario lúdico a la mesa, convirtiendo un objeto cotidiano en una pequeña escultura portátil.

La elección de Balloon Dog no es gratuita. La obra, asociada con la celebración, la curiosidad y cierta ligereza emocional, dialoga con el concepto Live Young que la marca ha impulsado durante años. Aquí, el arte no se contempla a distancia: se sostiene, se bebe, se integra al ritual diario.

Koons se suma así a una lista de colaboraciones que han construido la identidad visual contemporánea de la marca, en la que también figuran nombres como Virgil Abloh y Pharrell Williams, además de casas como Balmain.

Un origen que sigue marcando el presente

Más allá de la celebración estética, el bicentenario también pone el foco en el origen. El agua de evian proviene de un proceso natural de filtración que dura alrededor de 15 años en los Alpes, un recorrido subterráneo que define su composición mineral. Este ecosistema, que abarca más de 125 km², ha sido protegido durante décadas mediante iniciativas que involucran a comunidades locales y prácticas de agricultura sustentable.

Las celebraciones arrancan precisamente en Évian-les-Bains, el punto de partida de esta historia. Ahí, la marca abre sus puertas para mostrar no solo el entorno natural que da vida a su agua, sino también el entramado cultural que ha crecido a su alrededor durante dos siglos.

Entre cultura, deporte y estilo de vida

Si algo deja claro este aniversario es que evian ha sabido moverse entre distintos territorios simbólicos. Desde torneos como Wimbledon Championships hasta colaboraciones con figuras del arte y la moda, la marca ha tejido una narrativa donde la hidratación se cruza con aspiraciones estéticas y culturales.

El resultado es una celebración que no mira únicamente al pasado. Más bien, plantea una continuidad: la de una marca que, desde una fuente en los Alpes, ha construido un imaginario global donde el agua también puede ser un gesto de diseño, una declaración de estilo y una forma de habitar el presente.