En el mapa del cine contemporáneo, hay películas que no buscan respuestas sino abrir grietas. Celestino es una de ellas. La cinta tendrá su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, donde se suma a la conversación cinematográfica con una propuesta que mezcla suspenso, surrealismo y tradiciones profundamente arraigadas en la cultura mexicana.
Dirigida por Hans Bryssinck, quien ha vivido en México durante más de una década, la película se construye desde la experiencia del extranjero que observa, se desconcierta y, poco a poco, se transforma. En lugar de explicar el país, lo sugiere. En vez de ordenar la realidad, la desdobla.
La historia sigue a Iván, un periodista foráneo que, durante un año sabático en México, encuentra la cartera de un escritor llamado Celestino Pérez. Ese hallazgo, aparentemente trivial, funciona como una puerta hacia lo desconocido. Intrigado, Iván decide seguir su rastro hasta Tianguistengo, donde descubre una casa que parece suspendida entre lo familiar y lo inquietante. Ahí, el tiempo y la lógica comienzan a comportarse de forma extraña.
Uno de los ejes más sugerentes de la película es su aproximación al nahualismo, entendido no como un elemento exótico, sino como una forma de pensar la identidad. La idea de que una persona puede ser, al mismo tiempo, otra cosa, atraviesa toda la narrativa. No hay certezas, solo capas que se superponen.
El reparto refuerza esta atmósfera ambigua con un ensamble donde conviven miradas distintas. Jonathan Capdevielle encarna al protagonista, acompañado por figuras como Evangelina Martínez, Martha Claudia Moreno, Sandra Celedón y Kerygma Flores, quienes dan vida a una familia marcada por tradiciones y silencios.
Con un equipo de producción mayoritariamente mexicano y liderado por el productor Gert Verboven, Celestino también se inserta en un diálogo entre culturas. La película no intenta apropiarse de los símbolos locales, sino habitar su misterio.
La cinta competirá por el Premio Mezcal dentro del festival y tendrá funciones en distintos recintos de Guadalajara, incluyendo la Cineteca FICG y complejos comerciales. Su paso por el Festival Internacional de Cine en Guadalajara marca el inicio de un recorrido que, como su propia narrativa, promete moverse entre lo visible y lo oculto.
En tiempos donde el cine suele explicarlo todo, Celestino apuesta por lo contrario. Deja preguntas abiertas, como un susurro que no termina de irse. Y en ese eco, quizá, aparece algo más.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.