Durante nueve días, pantallas instaladas en plazas, FAROS, teatros y espacios públicos de la Ciudad de México se convirtieron en puntos de encuentro para celebrar el cine nacional. Así concluyó la segunda edición del Festival CÁCARO: La pachanga del cine mexicano, un proyecto que apuesta por devolverle al cine su dimensión comunitaria y acercarlo a públicos que pocas veces encuentran funciones gratuitas cerca de casa.
Del 18 al 26 de abril de 2026, el festival organizado por PROCINECDMX, CFILMA y la Secretaría de Cultura capitalina desplegó una programación que mezcló clásicos contemporáneos, cine experimental, animación y nuevas propuestas estudiantiles, reafirmando la idea de que el acceso al cine también es un derecho cultural.
Uno de los momentos más importantes del cierre fue la premiación de Imágenes Jóvenes, la sección competitiva que reunió por primera vez a 18 escuelas de cine de la Ciudad de México. Más que una competencia convencional, el encuentro funcionó como un escaparate para observar hacia dónde se mueve la nueva generación de cineastas mexicanos, una camada que explora formatos híbridos, emociones incómodas y narrativas alejadas de los moldes tradicionales.
La categoría Radicales Libres, dedicada al cine experimental, reconoció a “Metropoluz”, obra realizada por el Colectivo Metropoluz dentro del Diplomado de Creación Audiovisual Colaborativa de PROCINECDMX. El cortometraje destacó por su búsqueda visual y por romper con las estructuras narrativas clásicas para construir una experiencia sensorial más cercana al ensayo cinematográfico.
En la categoría Sintético, enfocada en animación, el premio fue para “Quisiera más tiempo”, de Yael Martínez Arenas, estudiante de la Escuela Superior de Cine. El trabajo llamó la atención por su sensibilidad emocional y el uso de la animación como vehículo para hablar de la memoria y el paso del tiempo.
Por su parte, la categoría Visceral, centrada en cortometrajes de imagen real, reconoció a “Silencio Aislado”, de Vicente Garibay Lijanova, realizado en SAE Institute México. Además, el jurado otorgó una mención honorífica a “Todos a mi alrededor parecen estar bien”, de María del Cueto, del Centro de Capacitación Cinematográfica.
La sección reunió proyectos provenientes de instituciones como la ENAC de la UNAM, el CCC, CENTRO, Arte 7, Universidad Panamericana, Tecnológico de Monterrey y otras escuelas que hoy conforman un ecosistema cinematográfico cada vez más amplio y diverso en la capital.
La ceremonia también incluyó premios especiales. El reconocimiento EFD al Mejor Proyecto de Obra Negra fue para “Los dinosaurios comen mangos con chamoy”, uno de esos títulos imposibles de ignorar y que refleja el tono libre y creativo que atravesó buena parte del encuentro. Mientras tanto, el Premio Tecno Planet-Sony a la Mejor Fotografía fue otorgado a “Brote en el concreto”.
Como cierre de la noche se proyectó “Vainilla”, la ópera prima de Mayra Hermosillo, una historia ambientada a finales de los años ochenta que retrata a una familia integrada por siete mujeres enfrentando la posible pérdida de su hogar. Narrada desde la mirada de una niña de ocho años, la película funcionó como una despedida íntima y emotiva para un festival que apostó por las historias contadas desde la cercanía y la identidad.
Más allá de las cifras y los premios, el Festival CÁCARO se ha ido consolidando como un espacio donde el cine mexicano puede respirarse fuera de los circuitos comerciales. Un lugar donde conviven estudiantes, cinéfilos, familias y curiosos frente a una pantalla instalada en medio de la ciudad, recordando que el cine también puede ser fiesta, encuentro y memoria compartida.

Entérate de todo lo que está ocurriendo en temas culturales, gastronómicos y turísticos en la Ciudad de México.
Mantente informadx con todas las noticias que publicamos todos los días.