Entre radiotelescopios, cuerpos en movimiento y memorias enterradas bajo la arena, La bruma de Atacama llega al Teatro El Galeón Abraham Oceransky como una propuesta escénica que cruza ciencia, tecnología y poesía visual para explorar algunos de los grandes vacíos contemporáneos: el universo, la desaparición y la fragilidad del cuerpo humano.

La obra, creada por la compañía internacional La Siniestra y escrita y dirigida por Telmo Arévalo Hidalgo, se presentará del 29 de abril al 3 de mayo en el recinto del Centro Cultural del Bosque, con funciones que convierten el escenario en una especie de laboratorio sensorial donde convergen teatro gestual, danza, videoproyecciones y escenografía digital.

La historia sigue el encuentro entre Ludivine, una astrofísica involucrada en la construcción de un radiotelescopio, y Evaristo, un rescatista de alta montaña. Ambos personajes coinciden en el desierto de Atacama, territorio chileno conocido tanto por sus observatorios astronómicos como por las heridas históricas que aún resguarda bajo su superficie.

La pieza toma como punto de partida la construcción del observatorio astronómico Observatorio ALMA, uno de los proyectos científicos más complejos dedicados a estudiar el universo frío mediante radioastronomía. Pero el montaje también dialoga con las búsquedas realizadas por colectivos de familiares de desaparecidos durante la dictadura chilena, así como con la experiencia de la esclerosis lateral amiotrófica, conocida como ELA.

El resultado es una puesta en escena donde el desierto funciona como archivo, frontera y espejo. Un espacio donde la inmensidad astronómica convive con la ausencia humana y donde la tecnología no sustituye la emoción, sino que amplifica la experiencia teatral.

La propuesta visual incorpora diseño de escenografía e iluminación de Laurent Verité, música original de Andrés Ignacio Hernández Rivera y objetos escenográficos creados por Myriam Rhziyel. Cada elemento dialoga con una narrativa que se mueve entre lo tangible y lo imaginario, como si el escenario respirara polvo cósmico y memoria.

Más que contar una historia lineal, La bruma de Atacama apuesta por un lenguaje escénico inmersivo. El cuerpo de los actores, la proyección digital y el sonido construyen una experiencia que desdibuja los límites tradicionales del teatro y acerca la escena contemporánea a terrenos propios de la instalación artística y la exploración científica.

La obra tiene una duración aproximada de 70 minutos y está dirigida a públicos mayores de 14 años. Las funciones se realizarán miércoles y jueves a las 20:00 horas, sábado a las 19:00 y domingo a las 18:00 horas. No habrá función el 1 de mayo.

Con esta producción, la cartelera teatral de la Ciudad de México suma una pieza que convierte el desierto de Atacama en un paisaje escénico atravesado por estrellas, desapariciones y preguntas imposibles de responder del todo.