La fiebre japonesa en la Ciudad de México ya no vive solamente en cafeterías minimalistas, tiendas de anime o playlists de city pop sonando en la Roma Norte. También está en los caldos humeantes, en el crujido perfecto de una tempura recién hecha y en esos pequeños noodle bars donde el ruido de la ciudad parece quedarse afuera por un rato. En ese mapa gastronómico destaca Sōōp Noodle Bar, un rincón inspirado en los restaurantes japoneses tradicionales que acaba de renovar su menú con nuevas propuestas pensadas para expandir su universo de sabores.

Ubicado sobre Orizaba, casi escondido entre cafeterías, galerías y edificios antiguos de la colonia Roma, Sōōp se ha convertido en uno de los spots favoritos para quienes buscan cocina japonesa con una estética íntima, caldos profundos y una carta que mezcla tradición nipona con algunos guiños contemporáneos y nikkei.

Ahora, el restaurante suma una nueva serie de platillos que recorren desde entradas ligeras y frescas hasta bowls reconfortantes y noodles fríos ideales para los días más cálidos de la temporada.

Entre las novedades aparece la Ensalada Roshi, una mezcla de arúgula fresca, tofu marinado con soya y jengibre, jamón serrano, parmesano, jitomate cherry y aderezo oriental de ajonjolí. Un plato que se mueve entre lo japonés y lo mediterráneo sin perder equilibrio.

También llegan los Edamame Pesto, donde los clásicos edamames cambian de personalidad gracias a un pesto de perejil y cacahuate, acompañado de habanero, soya y sal. El resultado es una botana intensa y fresca al mismo tiempo, como si un izakaya tokiota se hubiera encontrado con una cocina mexicana llena de hierbas y picante.

Uno de los lanzamientos más atractivos del nuevo menú es el Chicken Karaage, pequeños bocados de pollo marinados en ajo, jengibre, sake y soya, empanizados con katakuriko y fritos al momento. Se sirven con salsa spicy y una tártara japonesa preparada con alcaparra, perejil y chile serrano. Crujientes por fuera, suaves por dentro y peligrosamente adictivos.

Para quienes prefieren sabores frescos y texturas suaves, el nuevo Tartar de Salmón mezcla sriracha, mostaza Dijon, alcaparra, chile serrano, soya, vinagre de arroz y jugo de limón. Todo acompañado con wonton frito y ajonjolí, creando un balance entre acidez, picante y umami.

La parte más reconfortante del menú llega con el Wonton Sōōp, un caldo de ramen shoyu servido con gyozas de carne, wakame, hongo enoki, cebollín y ajonjolí. Una sopa que parece diseñada para los días lluviosos de la Roma, cuando el vapor del caldo empaña los lentes y el ruido de la ciudad se convierte en eco lejano.

Otro de los nuevos protagonistas es el Tori Katsu Don, un bowl de arroz con tori katsu, omelette de cebolla, shimeji, cebollín y salsa shoyu. Un platillo cálido, abundante y lleno de capas de sabor donde el pollo empanizado se mezcla con la suavidad del huevo y la intensidad del caldo reducido.

En el lado más atrevido del menú aparece el Kimchi Fried Rice, arroz frito con kimchi, ajo, shimeji, huevo y soya, coronado con kimchi fresco y cebollín. Aquí el picante fermentado coreano entra en diálogo con técnicas japonesas en un plato potente y lleno de personalidad.

Sōōp también amplía su oferta de noodles fríos con dos nuevas opciones. Por un lado están los Somen Noodles Kakiage, servidos con kakiage de verduras en tempura y tanuki, ofreciendo una combinación ligera y crujiente perfecta para tardes calurosas. Por el otro llegan los Somen Noodles Chamorro, acompañados de chamorro marinado en soya y sake, donde la suavidad de la carne transforma completamente la experiencia de los fideos fríos.

Más allá de los nuevos platillos, Sōōp mantiene esa atmósfera que lo ha convertido en uno de los noodle bars más especiales de la Roma Norte: un espacio pequeño, acogedor y pet friendly donde cada detalle parece pensado para transportarte, aunque sea por una hora, a una calle secundaria de Tokio iluminada por faroles y vapor de ramen.