El vino en México dejó de ser un lujo reservado para ocasiones especiales hace tiempo. Hoy forma parte de cenas cotidianas, viajes gastronómicos, clubes de cata y conversaciones donde cada vez importan más el origen, la historia y la experiencia detrás de cada botella. En medio de ese crecimiento acelerado del mercado mexicano, Viña Santa Rita atraviesa uno de los momentos más importantes de su historia reciente.

La histórica bodega chilena fue reconocida por la revista Forbes como “The Best Winery in the World” dentro del listado The World’s 50 Best Wineries 2025, una distinción que llega justo cuando la marca fortalece su expansión en México de la mano de IDI.

Fundada en 1880 en Alto Jahuel, dentro del Valle del Maipo, Santa Rita se ha consolidado como una de las empresas vitivinícolas más importantes de América Latina. Pero más allá del reconocimiento internacional, el momento coincide con una transformación importante en la forma en que México consume vino.

El boom del vino en México y el auge del consumo premium

En los últimos años, el mercado mexicano se ha convertido en uno de los más dinámicos de la región. Tan solo en 2024, la industria del vino alcanzó un valor estimado de más de 4 mil millones de dólares y las proyecciones apuntan a un crecimiento sostenido rumbo al final de la década.

Parte de ese cambio tiene que ver con la llamada “premiumización” del consumo: menos cantidad, pero etiquetas más cuidadas, exclusivas y ligadas a experiencias gastronómicas y culturales.

Ese nuevo perfil de consumidor ha favorecido especialmente a marcas con tradición y narrativa sólida. Entre 2015 y 2025, Viña Santa Rita duplicó su facturación en México y actualmente se posiciona como una de las viñas chilenas con mayor volumen de exportación hacia el país.

Dentro de su portafolio destacan etiquetas como Casa Real, considerado el primer vino sudamericano en recibir la categoría Wine Legend por la revista Decanter; Pewën de Apalta, reconocido durante varios años como uno de los mejores Carmenere de Chile; además de líneas como Floresta, Medalla Real y 120 Reserva Especial.

Vino, inteligencia artificial y turismo de lujo

La expansión de Santa Rita no depende únicamente de la tradición vitivinícola. Parte de su estrategia reciente incluye innovación tecnológica aplicada al viñedo, sustentabilidad y desarrollo de experiencias enoturísticas.

A través del Proyecto WiSe, la compañía ha incorporado inteligencia artificial, viticultura de precisión y modelos predictivos en más de mil hectáreas de cultivo para optimizar recursos hídricos y enfrentar los efectos del cambio climático.

La experiencia alrededor del vino también se ha vuelto central en su propuesta. A solo 45 minutos de Santiago de Chile, la viña desarrolló un complejo turístico donde convergen gastronomía, patrimonio histórico, naturaleza y hospedaje de lujo alrededor del Hotel Casa Real.

Ese modelo encuentra un terreno fértil en México, donde el interés por el turismo gastronómico y las experiencias premium relacionadas con alimentos y bebidas ha crecido de manera importante en años recientes. De hecho, el flujo de turistas mexicanos hacia Chile prácticamente se duplicó en comparación con hace apenas unos años.

Para Santa Rita, el reto actual ya no consiste solamente en vender botellas, sino en construir una conexión cultural más profunda con consumidores que buscan autenticidad, historia y experiencias memorables alrededor del vino.

En tiempos donde las etiquetas se fotografían tanto como se degustan y donde una copa puede convertirse también en una puerta hacia el turismo, la gastronomía y el patrimonio cultural, el crecimiento de Santa Rita en México refleja algo más amplio: la transformación del vino en parte de una experiencia cultural contemporánea.