La proteína se ha convertido en uno de los nutrientes más mencionados cuando se habla de alimentación saludable, pero pocas veces se explica por qué es importante o cómo elegir fuentes de buena calidad. Durante etapas como la infancia, la adolescencia y el embarazo, su consumo adquiere un papel relevante debido a que participa en el crecimiento y el desarrollo del organismo.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las Ingestas Dietéticas de Referencia (DRI), la proteína es un nutriente esencial. Sin embargo, además de la cantidad, también importa el origen de los alimentos que la aportan y los nutrientes que los acompañan.
La nutrióloga deportiva Beatriz Boullosa, presidenta de la Federación Mexicana de Nutrición Deportiva y especialista con más de dos décadas de experiencia, comparte una serie de recomendaciones para que las familias incorporen pescado de forma habitual en su alimentación cotidiana.
Por qué el pescado puede formar parte de una dieta equilibrada
El pescado aporta proteína de alto valor biológico, es decir, contiene los aminoácidos esenciales que el organismo necesita. Dependiendo de la especie, también puede ser fuente natural de ácidos grasos omega-3, vitamina D, vitamina B12, yodo, zinc y otros nutrimentos relacionados con el desarrollo cerebral, la salud visual y el funcionamiento del sistema inmunológico.
Boullosa señala que incluir este alimento de manera regular ayuda a diversificar la dieta y facilita el consumo de nutrientes que no suelen encontrarse juntos en otros alimentos.
Como ejemplo, menciona el huachinango cultivado mediante acuacultura regenerativa, como el desarrollado por Santomar®, una opción disponible durante todo el año que ofrece trazabilidad desde su origen y un aporte aproximado de 23 gramos de proteína por cada 100 gramos, además de omega-3, vitamina D y potasio.
Cinco recomendaciones para incluir más pescado en casa
Elegir proteínas de buena calidad
No todas las fuentes de proteína tienen el mismo valor nutricional. Priorizar alimentos que aporten todos los aminoácidos esenciales permite aprovechar mejor sus beneficios, especialmente durante las etapas de crecimiento.
Integrar el pescado de forma habitual
Incluir pescado una o dos veces por semana puede enriquecer la alimentación familiar gracias a su combinación de proteínas, grasas saludables, vitaminas y minerales.
Apostar por recetas sencillas
Una de las ideas más extendidas es que cocinar pescado resulta complicado. Sin embargo, existen preparaciones rápidas para el día a día, como cocinarlo al sartén con hierbas, al horno a la veracruzana, al papillote, con cítricos, a la diabla, zarandeado en freidora de aire o incluso como relleno de tacos.
Conocer el origen de los alimentos
Cada vez más consumidores prestan atención a la procedencia de lo que llega a su mesa. Contar con información sobre el sistema de producción y la trazabilidad de los alimentos puede ofrecer mayor confianza al momento de elegir ingredientes para la familia.
Construir hábitos sostenibles
La especialista recomienda enfocarse en la constancia antes que en la perfección. Incorporar pescado con regularidad, dentro de una alimentación variada y equilibrada, puede convertirse en un hábito duradero cuando se eligen productos disponibles durante todo el año y fáciles de preparar.
La alimentación saludable se construye todos los días
Las decisiones que se toman en la cocina suelen tener un impacto acumulativo. Elegir alimentos con un buen perfil nutricional, diversificar las fuentes de proteína y mantener hábitos alimenticios constantes son estrategias que pueden contribuir al bienestar de toda la familia sin recurrir a cambios drásticos en la dieta.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.