En el eco de una ciudad en ruinas, donde los vencedores escriben la historia, Aves de Troya propone escuchar lo que casi siempre queda fuera del relato: la voz de las mujeres y las infancias. La obra, escrita por Verónica Villicaña y dirigida por Sergio Figueroa Rodríguez (Pelopincho), llega al Foro La Gruta con dos únicas funciones de entrada libre los días 16 y 17 de abril de 2026.

Inspirada en Las troyanas de Eurípides, esta puesta en escena se aleja del heroísmo épico para situarse en el terreno de las consecuencias. Aquí, la caída de Troya no es el final de una guerra, sino el inicio de un duelo colectivo. Entre escombros, Andrómaca intenta resguardar la inocencia de su hijo, mientras Cassandra anuncia un destino inevitable y Helena sobrevive entre el deseo y el rechazo.

Lejos de repetir el mito, la obra lo tensiona con el presente. La guerra, en esta lectura, deja de ser un evento lejano para convertirse en una experiencia contemporánea que sigue atravesando cuerpos y territorios. El montaje construye un puente entre la tragedia griega y los conflictos actuales, revelando cómo la violencia se ensaña con quienes no participan directamente en ella.

La propuesta escénica, impulsada por el Centro Cultural Helénico y la compañía Diletantes Teatro en Movimiento, convierte a sus personajes en algo más que víctimas: son voces que resisten, que cuestionan y que se niegan a desaparecer. En ese tránsito, Aves de Troya desplaza la mirada del campo de batalla hacia las grietas emocionales que deja la guerra, ahí donde el dolor se transforma en memoria.

El equipo creativo incluye el diseño de vestuario de Julio Vázquez, la iluminación de Graciela Rendón Castorena y la producción de Mar Ayesha Alaniz. En escena, Gabriela Elías, Mónica Boeta, Pera Parras y José Manuel Román (Aramis) dan cuerpo a este coro contemporáneo que revive el mito desde una sensibilidad urgente.

Con una duración breve en cartelera, la obra se presenta como una oportunidad para revisitar los relatos clásicos desde una perspectiva crítica. En tiempos donde la violencia sigue marcando la vida de millones, esta pieza recuerda que las historias no terminan cuando cae la última muralla, sino cuando alguien decide contarlas desde otro lugar.