La Ciudad de México afina el oído para una celebración que no solo convoca a melómanos, sino a cualquiera dispuesto a dejarse arrastrar por guitarras que parecen contar historias. El Blues Fest cumple 25 años y lo festeja con una serie de conciertos gratuitos que reafirman su lugar como uno de los encuentros más constantes del género en la capital.

La explanada del Centro Cultural José Martí será el escenario donde el blues volverá a desplegar su carácter íntimo y expansivo a la vez. Las citas son los viernes 10 y 24 de abril de 2026 a partir de las 17 horas, con una programación que combina trayectorias consolidadas y proyectos que mantienen vivo el pulso del género.

El arranque corre a cargo de Evelyn Rubio, cuya propuesta se mueve entre el blues y el rock con una energía que dialoga tanto con la tradición como con una sensibilidad contemporánea. A su presentación se suman La Rambla Blues, banda con más de dos décadas de historia, y Serpiente Elástica, proyecto poblano que ha construido un sonido propio desde el circuito independiente.

La segunda fecha, el 24 de abril, mantiene la intensidad con la participación de Alfredo García Vega, guitarrista y compositor que se ha consolidado como una figura clave del blues nacional. La jornada cierra con Chicago Kings, agrupación tributo que evoca el sonido clásico del blues de Chicago, con ecos directos de la década de los cincuenta.

Lo que comenzó hace un cuarto de siglo como un encuentro casi íntimo ha crecido hasta convertirse en un punto de referencia para la escena. El Blues Fest ha logrado sostener un equilibrio poco común: abrir espacio tanto a figuras consolidadas como a nuevas propuestas, sin perder la esencia emocional que define al género.

Hablar de blues es hablar de historia. Nacido entre finales del siglo XIX y principios del XX en comunidades afroamericanas del sur de Estados Unidos, este género recoge la memoria de las canciones de trabajo, los cantos espirituales y una mezcla cultural que, con el tiempo, dio origen a otras corrientes como el jazz, el rock y el R&B. En cada interpretación hay una carga emocional que oscila entre la melancolía y la resistencia.

En ese sentido, el festival no solo ofrece conciertos, también propone una experiencia que conecta pasado y presente. Las guitarras eléctricas, las armónicas y las voces rasgadas funcionan como un hilo conductor que mantiene vigente una tradición musical profundamente humana.

Con entrada libre y en un espacio abierto al público, el Blues Fest celebra su aniversario apostando por la accesibilidad y la cercanía. Una invitación a escuchar, a detenerse un momento y a dejar que la música haga lo suyo: contar historias que, aunque nacieron lejos, encuentran eco en la ciudad.