¿Eres amante de la naturaleza y de la garnacha? Entonces este plan te va a sonar como música entre árboles. En lo profundo del bosque del cuarto Dinamo se esconde un lugar sencillo, casi secreto, donde comer rico se mezcla con el sonido del agua y el crujir de las hojas: Cabaña Ayla. Más que un restaurante, es una cabaña rústica donde la experiencia comienza mucho antes de sentarte a la mesa.

Para llegar, primero debes dirigirte al cuarto Dinamo, al sur de la Ciudad de México. Desde el último estacionamiento comienza la travesía. El camino arranca junto al Río Magdalena, considerado el último río vivo de la CDMX. Después pasarás por la caseta del parque nacional, donde deberás pagar una cuota de acceso de aproximadamente $20 o $30 pesos. A partir de ahí, la caminata continúa por cerca de dos kilómetros: el primer tramo es de subida, pero al tomar la desviación hacia Cabaña Ayla, el sendero se vuelve mucho más amigable y casi plano.

El paisaje hace su parte. Entre árboles, aire limpio y pequeños riachuelos que nacen del Río Magdalena, el recorrido se transforma en una especie de ritual previo al antojo. Al final, tras cruzar un pequeño puente de madera, aparece la cabaña, discreta pero acogedora, como si el bosque la hubiera adoptado.
El espacio te recibe con una pequeña presa artificial donde nadan truchas, adelanto perfecto de uno de los platillos estrella. Unos pasos más adelante encontrarás mesas de madera improvisadas frente a la cocina, una cabaña donde todo se prepara al momento. El menú es breve, pero bien pensado, con una selección de antojitos mexicanos ideales para reponer energía después de la caminata… Especialmente si subiste al mirador de la Barranca La Coconetla.

Puedes comenzar con un caldo de hongos, una pancita o unos frijoles charros. Después vienen las garnachas: quesadillas, sopes, tlacoyos, tostadas y tortas. También hay sincronizadas, pambazos, huevos al gusto y molletes, opciones que abrazan todos los antojos posibles. Para quienes no perdonan el taco, hay de bistec, longaniza roja o verde, cecina y nopal asado.

Pero si hay que hablar de especialidades, el conejo y la trucha se llevan la atención. El conejo se sirve en chile pasilla o al mojo de ajo, ya sea en orden o en taco. La trucha, por su parte, llega entera al plato y su precio depende del peso, con la garantía de ser recién pescada, lo que se traduce en frescura total.
Para acompañar, hay pulque natural o curado, con sabores como avena o piñón, además de micheladas, cervezas nacionales, aguas frescas, café de olla y atole champurrado. Y si quieres explorar más, justo a un lado está la Tienda Ayla, un espacio independiente donde puedes encontrar botanas y bebidas adicionales.

Visitar Cabaña Ayla no es solo ir a comer, es escaparte de la ciudad sin salir realmente de ella. Es caminar, respirar y luego sentarte a disfrutar de comida sencilla pero bien hecha, en un entorno que le da otro sabor a todo. Entre bosque, río y antojitos, este rincón del cuarto Dinamo se convierte en uno de esos secretos que vale la pena guardar… o compartir con quien sepa apreciarlo.
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Dirección: Cuarto Dínamo, Magdalena Contreras, Ciudad de México, CDMX
Costo por persona: menos de $250 pesos

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.