El cine mexicano volverá a pisar la Croisette este año con una historia atravesada por la migración, la identidad y las heridas familiares. Ceniza en la boca, la nueva película dirigida por Diego Luna, tendrá su estreno mundial en la selección oficial del Festival de Cannes, donde será presentada fuera de competencia dentro de las proyecciones especiales.
La cinta, protagonizada por Adriana Paz y Anna Díaz, adapta la novela homónima de Brenda Navarro y marca el regreso de Luna a la dirección cinematográfica. La historia sigue a Lucila, una joven de 21 años que deja México para viajar a España junto a su hermano menor y reencontrarse con su madre, Isabel, interpretada por Paz, quien emigró años atrás buscando una vida mejor.
Pero el viaje no se construye desde la nostalgia fácil ni desde la postal de la reunificación familiar. En ese reencuentro aparecen las tensiones acumuladas por la distancia, el desarraigo y una realidad atravesada por el racismo, la misoginia y la necesidad de encontrar un lugar propio en el mundo. La película parece moverse entre silencios incómodos y emociones contenidas, como si cada conversación cargara el peso de los años separados.
La llegada de Ceniza en la boca a Cannes también coloca a la película como uno de los títulos mexicanos más importantes del año dentro del circuito internacional. No solo por el regreso de Diego Luna detrás de la cámara, sino también por el momento que atraviesa Adriana Paz, quien se ha convertido en una de las actrices mexicanas con mayor presencia en el cine global reciente.
Paz, quien hizo historia al convertirse en la primera actriz mexicana en ganar el premio a Mejor Actriz en Cannes gracias a Emilia Pérez, encabeza ahora esta coproducción entre México y España en una etapa particularmente sólida de su carrera. Con más de 30 películas filmadas y participaciones en festivales como Festival Internacional de Cine de Toronto, Festival Internacional de Cine de San Sebastián y Festival Internacional de Cine de Morelia, la actriz continúa expandiendo una trayectoria que desde hace tiempo dejó de pertenecer únicamente al panorama nacional.
Sobre la selección de la película en Cannes, Adriana Paz compartió que regresar al festival con una producción mexicana basada en la historia de Brenda Navarro representa un momento profundamente significativo para ella. También destacó la cercanía emocional de la historia y la importancia de compartirla en un espacio de alcance internacional.
Más allá del reconocimiento festivalero, Ceniza en la boca parece insertarse en una conversación cada vez más presente dentro del cine iberoamericano contemporáneo: la experiencia migrante contada desde lo íntimo. No desde las grandes tragedias espectaculares, sino desde las pequeñas fracturas cotidianas que transforman la manera de relacionarse con la familia, el idioma, el cuerpo y la memoria.

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