De alguna forma, pareciera un chiste en el que un torero, un obispo, un político y un payaso se encuentran en un avión que va cayendo en picada y solo hay un paracaídas, así que tienen que decidir quién es más importante y, por lo tanto, debe vivir. Pero no son obispos, ni toreros, ni políticos, ni payasos, y tampoco están en un avión en caída libre. Son cuatro mujeres de perfil radicalmente diferente que coinciden en una entrevista de trabajo. Y aunque el escenario es infinitamente más cotidiano, la lógica es exactamente la misma: alguien tendrá que quedarse con el único lugar disponible.
Fernanda es una mujer fresa, casi una Cindy la Regia corporativa; Erika es una mujer tímida y ñoña, de esas que hablan viendo al piso y probablemente escucharían a La Oreja de Van Gogh; Carla es una mujer alternativa y quizá un poco masculina; mientras que Mercedes parece la más seria y centrada de las cuatro. Todas se están postulando para el puesto de directora de mercadotecnia de Dekia Tech, una importante empresa trasnacional de tecnología cuya sede principal se encuentra en algún país nórdico. Pero no se trata de una entrevista tradicional. Las cuatro mujeres llegan a una sala donde deberán enfrentarse a un método de selección poco convencional. Ahí, cada una tendrá que luchar, metafóricamente hablando, por conseguir el trabajo de sus sueños.
Cuestión de Método, dirigida por Jimena Gala, presenta una premisa tan sencilla que podría parecer un sketch de comedia, pero con un giro tan bien construido que no solo sorprende, sino que mantiene la tensión durante toda la función. La obra de teatro reúne a cuatro mujeres con personalidades distintas y las pone a competir por un empleo, como si se tratara de una batalla de supervivencia disfrazada de dinámica empresarial. No es casualidad: la puesta parte de El Método Grönholm, texto del dramaturgo catalán Jordi Galcerán, adaptado aquí al contexto mexicano bajo el nombre de Cuestión de Método.
El resultado es hilarante y muy entretenido. Se trata de una obra sencilla en apariencia, pero construida con precisión quirúrgica. Durante toda la función, el público intenta resolver un pequeño misterio que se desarrolla dentro de la propia entrevista. Todo ocurre usando apenas cuatro sillas, una jarra con agua, un proyector y cuatro actrices que logran construir personajes perfectamente definidos. Y es que ese detalle resulta clave para que Cuestión de Método funcione tan bien: la obra no sería ni la mitad de divertida sin las actuaciones de María Hajnal, Juliana De La Mora, Sylvia Caballero y Andrea Hernández. Cada una crea un arquetipo que choca constantemente con los demás, provocando situaciones incómodas, absurdas y muy divertidas.
Pero debajo de la comedia también existe algo más filoso. La obra termina funcionando como una pequeña radiografía de los procesos laborales modernos, donde las empresas hablan de trabajo en equipo mientras obligan a lxs empleados a destruirse entre sí con una sonrisa congelada en el rostro. Las dinámicas absurdas, las pruebas psicológicas y la constante paranoia convierten la oficina en una especie de reality show corporativo donde nadie puede confiar realmente en nadie.
Cuestión de Método entiende perfectamente que el mundo godín puede ser tan ridículo como aterrador. Y quizá por eso conecta tan bien con el público. Porque detrás de cada chiste hay algo dolorosamente familiar: el miedo a no ser suficiente, la necesidad de competir todo el tiempo y esa extraña sensación de que, en cualquier momento, alguien podría quedarse con el único paracaídas disponible.
Datos Generales
Lugar:Foro Shakespeare – Zamora #7, Colonia Condesa, Ciudad de México, CDMX
Costo del Boleto: $250 pesos
Funciones: Miércoles, 20:30 hrs.
Fecha de la temporada: Hasta el 24 de junio, 2026.
Dramaturgia: Jimena Gala
Dirección: Jimena Gala
Adaptación: Jimena Gala
Producción: Proyecto Provisional
Actuaciones: María Hajnal, Juliana De La Mora, Sylvia Caballero, Andrea Hernández


Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.