La exposición Un solo latido. Xa jun ruk’oxomal qanima presenta el diálogo entre la pintura y el textil desde la visión de dos artistas maya kaqchikel
Este agosto de 2025, el Museo Universitario del Chopo abre sus puertas a una exposición conmovedora, íntima y poderosa. Un solo latido. Xa jun ruk’oxomal qanima reúne el trabajo de dos artistas originarias de San Juan Comalapa, Guatemala: Rosa Elena Curruchich y Angélica Serech, cuyas obras entrelazan la memoria, el cuerpo, la comunidad y la resistencia desde la mirada indígena contemporánea.
La exposición, que inaugura el sábado 2 de agosto a las 12:00 h con entrada libre, está curada por Miguel A. López y se acompaña de un conversatorio el mismo día a las 12:30 h. El nombre de la muestra proviene de un verso del poema Sonidos de corazones. Ruk’oxomal Taq K’uxaj, de la poeta y tejedora maya kaqchikel Negma Coy, reflejando la pulsación compartida entre generaciones de mujeres artistas.
Rosa Elena Curruchich: miniaturas que documentan una comunidad
Considerada la primera mujer pintora de San Juan Comalapa, Rosa Elena Curruchich (1958–2005) inició su carrera en los años setenta, en un contexto de violencia y guerra civil en Guatemala. Autodidacta y valiente, desarrolló una técnica de miniaturas que le permitía ocultar sus pinturas y transportarlas discretamente. Esta exposición es la más extensa que se ha realizado de su obra: 75 piezas que retratan la vida cotidiana, las celebraciones, el trabajo comunitario y especialmente el papel de las mujeres en la organización social indígena. Cada cuadro incluye un breve texto escrito por la propia artista, generando una narrativa visual y literaria profundamente personal.
Después de décadas en el anonimato, su legado ha comenzado a recibir el reconocimiento que merece: su obra fue recientemente parte de la 60ª Bienal de Venecia, en la muestra Extranjeros en todas partes, curada por Adriano Pedrosa.
Angélica Serech: tramas, cuerpos y memoria viva
Por su parte, Angélica Serech (n. 1982) continúa la tradición textil heredada de su tía, pero la transforma en arte contemporáneo. Aunque inició bordando huipiles, su práctica actual se caracteriza por una exploración expandida del telar, donde incorpora materiales como cabello humano, madera, hilos metálicos y otros elementos orgánicos. Las esculturas que presenta en el Chopo, muchas de ellas en diálogo con las pinturas de Curruchich, evocan tanto las raíces de la tierra como las huellas del cuerpo. Son piezas que aluden al desplazamiento, la migración, el cuidado y la intimidad femenina.
Serech ha participado en diversas bienales y exposiciones internacionales, incluyendo la Bienal de Arte Paiz, Juannio, y recientemente fue seleccionada para la Bienal de Toronto (2024) y la próxima Bienal de Sídney (2026).
Un diálogo generacional y político
Un solo latido es más que una exposición: es una conversación intergeneracional sobre el arte indígena, la memoria histórica, los afectos comunitarios y la persistencia de las mujeres como tejedoras de cultura. A través de sus obras, Curruchich y Serech nos invitan a repensar las nociones de arte, territorio y cuerpo desde un lugar profundamente humano.
Organizada en colaboración con La Nueva Fábrica (Guatemala), esta muestra es una oportunidad única para conocer de cerca la vitalidad del arte maya kaqchikel contemporáneo y honrar la resistencia estética y política de dos creadoras imprescindibles.

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