Tres figuras fundamentales de la danza mexicana recibieron un homenaje en el Palacio de Bellas Artes como parte de la segunda edición de Autobiografías Danzadas de Mujeres, un ciclo dedicado a preservar la memoria de quienes han contribuido al desarrollo de esta disciplina en el país.

Las homenajeadas fueron Cora Flores, Valentina Castro y Sonia Amelio, creadoras cuyas trayectorias abarcan la interpretación, la coreografía, la docencia y la investigación artística. El reconocimiento se realizó durante la Temporada de Danza 80 Movimientos, organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

Autobiografías Danzadas de Mujeres celebra a referentes de la danza mexicana

La ceremonia tuvo lugar en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, donde autoridades del INBAL entregaron los reconocimientos a las tres artistas por su aportación a la historia de la danza en México.

Participaron Haydeé Boetto, subdirectora general de Bellas Artes; Alonso Alarcón Múgica, coordinador nacional de Danza del INBAL; Elizabeth Cámara y Fernando Aragón, investigadores del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza (CENIDI Danza) José Limón, además de Karol López Valero.

El encuentro también permitió escuchar los testimonios de las homenajeadas, quienes compartieron recuerdos de sus carreras y reflexionaron sobre el significado que la danza ha tenido en sus vidas.

Cora Flores recordó una vida dedicada al movimiento

Reconocida por su trabajo en la consolidación de la danza universitaria y por su participación en el desarrollo de la danza moderna, nacionalista y contemporánea, Cora Flores hizo un recorrido por las distintas etapas de su trayectoria.

Durante su intervención recordó que su formación la llevó a explorar disciplinas como la danza aérea, el flamenco y el ballet clásico, experiencia que resumió con una frase que marcó el tono del homenaje: “La danza ha sido mi vida”.

Valentina Castro destacó el vínculo entre la danza y el público

La maestra Valentina Castro, referente de la danza moderna nacionalista y formadora de generaciones de bailarines en las escuelas del INBAL, evocó sus años como docente y compartió su visión sobre el oficio del intérprete.

Para la coreógrafa, un bailarín es quien logra establecer una conexión con el público a través del movimiento, una idea que sintetiza el papel de la danza como lenguaje artístico y forma de comunicación.

Sonia Amelio evocó su trayectoria internacional

El homenaje también reconoció la carrera de Sonia Amelio, artista conocida por desarrollar una propuesta escénica que integra la danza con la interpretación de crótalos, instrumento que ha distinguido su trabajo dentro y fuera de México.

Durante la ceremonia recordó algunas de sus presentaciones en escenarios internacionales y las colaboraciones que ha realizado a lo largo de su carrera. Al agradecer el reconocimiento, expresó que la mejor forma de hacerlo sería continuar bailando y tocando sobre el escenario.

Con este homenaje, el INBAL y la Secretaría de Cultura del Gobierno de México dieron continuidad a un proyecto que documenta y reconoce la trayectoria de creadoras cuya obra forma parte del patrimonio artístico y de la memoria histórica de la danza mexicana.