Las plantas guardan historias. Algunas conservan la memoria de la tierra que habitan; otras, en la imaginación de ciertos pueblos originarios, son capaces de conectar a las personas a través de los sueños. Esa relación entre naturaleza, cuerpo y memoria es el punto de partida de Germino – Gemimos – Germinamos, la primera exposición individual en México de la artista salvadoreña Gabriela Novoa, presentada en la Sala Resquicio de Casa del Lago UNAM.
Curada por Eva Posas, la muestra reúne una serie de bordados y pinturas que reflexionan sobre las violencias históricas, políticas y simbólicas que han atravesado los cuerpos feminizados en El Salvador, al tiempo que exploran procesos de deseo, resistencia y sanación intergeneracional.
Lejos de plantear una mirada documental, Novoa construye un universo visual donde la poesía, la ficción especulativa y la botánica funcionan como herramientas para imaginar otras formas de existencia y reparación. Sus piezas se sitúan en un territorio donde la experiencia íntima dialoga con la memoria colectiva y donde las heridas heredadas encuentran posibilidades de transformación.
El tunal como puente entre sueños y memoria
Uno de los conceptos centrales de la exposición es el tunal, una noción presente en la cosmovisión nahua de Centroamérica que alude a una energía vital vinculada con la capacidad de soñar y establecer conexiones con otras personas a través del mundo onírico.
De acuerdo con esta tradición, cuando el tunal se debilita o desaparece pueden surgir estados de enfermedad, tristeza o desconexión. A partir de esta idea, Novoa desarrolla una reflexión visual sobre los vínculos invisibles que unen a las personas con sus ancestras, con la tierra y con los territorios que habitan.
Las obras presentadas en la muestra convierten el sueño en una forma de conocimiento y de resistencia, proponiendo que la memoria no solo se transmite mediante relatos o documentos, sino también a través de experiencias corporales, afectivas y espirituales.
Bordar la tierra y sembrar nuevas narrativas
La exposición encuentra una de sus metáforas más potentes en las especies endémicas de frijol y otras plantas capaces de regenerar los suelos. Estos organismos, que ayudan a oxigenar y restaurar la tierra, aparecen en el trabajo de Novoa como símbolos de cuidado, renovación y continuidad.
Sus bordados y pinturas evocan paisajes orgánicos donde raíces, semillas, cuerpos y sueños se entrelazan para construir narrativas alejadas de las versiones oficiales de la historia. En ese sentido, la artista propone una lectura feminista de la memoria, centrada en los conocimientos heredados entre generaciones de mujeres y en las formas de resistencia que surgen desde lo cotidiano.
El resultado es una serie de imágenes de gran carga simbólica que invitan a pensar la relación entre territorio, identidad y afecto desde perspectivas poco habituales dentro de los relatos históricos tradicionales.
Resquicio y las nuevas voces del arte latinoamericano
Germino – Gemimos – Germinamos es la quinta exposición presentada en Resquicio, un espacio de Casa del Lago UNAM dedicado a la difusión de prácticas artísticas emergentes y de propuestas que cuestionan los discursos dominantes dentro del arte latinoamericano.
Desde su creación, este proyecto ha buscado abrir lugar a narrativas contrahegemónicas, explorando temas relacionados con la memoria, el territorio, los feminismos, las identidades y las formas alternativas de conocimiento.
La presencia de Gabriela Novoa en este programa también permite acercar al público mexicano a una de las voces más interesantes del arte contemporáneo centroamericano. Licenciada en Artes Plásticas y cineasta independiente, la artista ha desarrollado una práctica multidisciplinaria que combina bordado, pintura y audiovisual para abordar el deseo desde una perspectiva feminista y poética.
Su trabajo ha sido exhibido en distintos países de América y Europa, y forma parte de colecciones internacionales como KADIST. A través de una producción que entrelaza arte, naturaleza y reflexión política, Novoa ha construido una obra que cuestiona las estructuras de poder mientras imagina posibilidades de cuidado y reparación colectiva.
La exposición permanecerá abierta hasta el 4 de octubre de 2026 en la Sala Resquicio de Casa del Lago UNAM, con entrada libre. Más que una muestra sobre plantas o memoria ancestral, se trata de una invitación a pensar cómo los sueños, los afectos y los vínculos con la tierra pueden convertirse en herramientas para imaginar futuros distintos.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.