La idea de belleza no es fija ni inocente. Se construye, se discute y, a veces, se impone. Bajo esa premisa, el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo abre un espacio para repensar cómo se ha mirado históricamente a la mujer indígena en México y qué tanto han cambiado esas narrativas.
El conversatorio La otra mirada de la flor más bella, organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, reunirá a tres mujeres originarias de Milpa Alta que han vivido de cerca las tensiones entre tradición, identidad y representación. Celic A. Jiménez, Isela Pérez Martínez y Nallely Muñoz Vanegas compartirán sus experiencias y reflexiones en torno a uno de los certámenes más emblemáticos de Ciudad de México.
El punto de partida es el concurso de “La flor más bella”, celebrado desde 1955 en Xochimilco, un evento que durante décadas ha sido símbolo de identidad cultural, pero también objeto de cuestionamientos. ¿Qué significa ser “la más bella”? ¿Quién define esa belleza? ¿Y bajo qué reglas?
Para Celic A. Jiménez, integrante del colectivo La otra mirada de la flor, el valor de este certamen no debería limitarse a lo estético. Más bien, propone entenderlo como un espacio donde convergen saberes, tradiciones y formas de representar a las comunidades. Sin embargo, también reconoce que históricamente ha estado atravesado por reglas que hoy resultan problemáticas, como la exclusión de mujeres casadas o con hijos, lo que revela cómo ciertos modelos han condicionado el valor social de las mujeres.
En ese cruce de tradición y crítica, la charla busca abrir un diálogo más amplio. Las participantes compartirán cómo ha evolucionado el certamen y cómo, desde sus propias experiencias, han intentado resignificarlo. En lugar de una pasarela, lo plantean como una plataforma donde se articulan discursos sobre identidad, memoria y pertenencia.
El encuentro también pone sobre la mesa la persistencia de estereotipos en torno a la llamada “belleza mestiza”, una categoría que, lejos de ser neutral, ha moldeado la forma en que se perciben los cuerpos, las raíces y las historias. Frente a ello, las voces de Milpa Alta proponen una mirada distinta: una que reconoce la diversidad y complejidad de las mujeres indígenas más allá de etiquetas.
Más que una charla, el evento funciona como un ejercicio de escucha. En un momento donde las discusiones sobre representación y diversidad ocupan cada vez más espacio, este tipo de encuentros permiten cuestionar narrativas arraigadas y abrir nuevas posibilidades de entendimiento.
La cita es el 28 de marzo a las 12 horas, con entrada libre, en un espacio que, fiel a su historia, sigue siendo escenario de diálogos necesarios.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.