Cuando uno de los recintos más emblemáticos entra en pausa, la música no se detiene, cambia de ruta. La Orquesta Filarmónica de la UNAM y la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata emprenden una especie de travesía sonora por la Ciudad de México y otros escenarios del país, llevando su repertorio a nuevos públicos mientras la Sala Nezahualcóyotl entra en un proceso de rehabilitación integral.

Antes de que comiencen los trabajos, este fin de semana marcará las últimas funciones en su sede habitual, un cierre momentáneo para un espacio que, a lo largo de cinco décadas, se ha consolidado como uno de los foros sinfónicos más importantes de América Latina.

A partir de abril, ambas agrupaciones desplegarán una programación itinerante que no solo mantiene viva la actividad musical universitaria, sino que también la expande. La OFUNAM, que celebra 90 años de historia, recorrerá distintas facultades y preparatorias de la UNAM, además de ofrecer presentaciones en recintos como el Palacio de Bellas Artes. Por su parte, la OJUEM llevará su energía a espacios como la Sala Miguel Covarrubias, el Anfiteatro Simón Bolívar, la Biblioteca Vasconcelos y el Centro Nacional de las Artes.

La pausa de la Sala Nezahualcóyotl no es menor. La intervención contempla mejoras en iluminación, sistemas eléctricos, camerinos y áreas de servicio, en un proyecto que busca actualizar el recinto sin alterar su acústica, uno de sus mayores tesoros. Es, en cierto sentido, una renovación que mira al futuro sin borrar la memoria del lugar.

Mientras tanto, la música encuentra nuevos caminos. En su repertorio, la OFUNAM interpretará obras como la Sinfonía núm. 5 de Gustav Mahler, así como piezas de Wolfgang Amadeus Mozart, reafirmando su vocación de acercar grandes clásicos a distintos públicos. La OJUEM, en cambio, se moverá entre Mendelssohn, Wagner y Músorgski, explorando un repertorio que combina potencia orquestal y narrativa musical.

Pero el movimiento no se limita a estas dos orquestas. Música UNAM despliega una programación amplia que incluye ciclos de música de cámara, jazz, propuestas contemporáneas del Programa Universitario de Música Actual, así como actividades pensadas para la niñez. A esto se suman participaciones en eventos clave como la Fiesta del Libro y la Rosa y El Aleph Festival de Arte y Ciencia, donde la música dialoga con otras disciplinas.

En este mapa sonoro en expansión, la ciudad se convierte en escenario. Auditorios universitarios, museos y foros culturales se transforman en puntos de encuentro donde la música clásica deja de ser estática y se vuelve itinerante, cercana, casi cotidiana.

Así, mientras la Sala Nezahualcóyotl se renueva en silencio, la música de la UNAM se multiplica en distintos rincones. No es una pausa, es un desplazamiento que invita a escuchar la ciudad de otra manera.