¿Qué puede contar una fruta, un ramo de flores o una sencilla pieza de cerámica sobre la historia de una sociedad? Esa es la pregunta que plantea La vida de las cosas. Naturaleza muerta y cultura material, la nueva exposición del Museo Nacional de San Carlos (MNSC), una muestra que invita a mirar con otros ojos los objetos que aparecen en las obras de arte y descubrir cómo reflejan la economía, la religión, el comercio, la vida cotidiana e incluso los desafíos ambientales de distintas épocas.
La exposición estará abierta del 12 de julio de 2026 al 10 de enero de 2027 y reúne cerca de 140 piezas procedentes del acervo del museo y de alrededor de 15 colecciones públicas y privadas, ofreciendo un recorrido por cinco siglos de historia a través de pinturas, esculturas, fotografías, grabados y objetos de cultura material.
Cuando los objetos también cuentan historias
Durante mucho tiempo, las naturalezas muertas fueron consideradas un género menor dentro de la historia del arte. Sin embargo, esta exposición propone una lectura distinta: cada objeto representado en una pintura puede revelar aspectos sobre las costumbres, las relaciones sociales, el poder, el consumo o las creencias de la época en que fue creado.
Curada por María José Rojas Rendón y Luis Gómez Mata, la muestra reúne obras realizadas entre los siglos XVI y XXI, estableciendo un diálogo entre diferentes momentos históricos y demostrando que los objetos poseen significados que cambian con el paso del tiempo.
Más allá de su función decorativa, frutas, flores, utensilios, animales y alimentos aparecen como testigos silenciosos de la historia y permiten comprender cómo las personas se relacionaban con su entorno.
Cinco recorridos para descubrir la cultura material
La exposición está organizada en cinco núcleos temáticos que invitan a explorar distintas formas de interpretar la naturaleza muerta.
Las cosas en el centro presenta la evolución histórica de este género pictórico; Fructus analiza el simbolismo de las frutas; Florimanía se adentra en el lenguaje de las flores; Animalización del arte examina la representación de animales vivos y convertidos en alimento; mientras que Entramado de manufacturas reflexiona sobre la relación entre las sociedades y los objetos que producen y utilizan.
Este recorrido permite observar cómo una misma pieza puede adquirir múltiples significados dependiendo del contexto histórico, religioso o cultural en el que fue creada.
Obras emblemáticas dialogan con objetos cotidianos
Entre las piezas más destacadas se encuentra Cristo en Emaús, de Francisco de Zurbarán, una de las obras más importantes del acervo del Museo Nacional de San Carlos.
La muestra también reúne uno de los pocos bodegones novohispanos conocidos, atribuido a Antonio Pérez de Aguilar y fechado en 1769, además de una gran representación de un mercado del siglo XVIII perteneciente al Museo Nacional de Historia.
El recorrido incluye obras de artistas como José Agustín Arrieta, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Olga Costa, Juan de Valdés, Germán Gedovius y Omar Gámez, que dialogan con objetos elaborados en porcelana, vidrio, cristal y cerámica.
La combinación de obras históricas y piezas de cultura material permite observar cómo los objetos cotidianos adquieren nuevos significados cuando se analizan desde perspectivas relacionadas con el género, el comercio, el medio ambiente y la transformación de las sociedades.
Actividades para complementar la visita
Además de la exposición, el Museo Nacional de San Carlos ofrecerá un programa público que incluye el curso de verano El gabinete Mirar, coleccionar e imaginar, programado del 27 de julio al 7 de agosto.
También habrá una visita guiada especial durante la Noche de Museos, así como talleres de diseño floral, dibujo científico y la conferencia Aquellas pequeñas cosas Anatomía de un objeto doméstico, actividades que amplían la reflexión sobre la cultura material y la manera en que convivimos con los objetos.
Con La vida de las cosas. Naturaleza muerta y cultura material, el Museo Nacional de San Carlos propone una experiencia distinta para recorrer la historia del arte. Más que contemplar pinturas, la exposición invita a descubrir que detrás de cada objeto existe una historia capaz de revelar cómo han cambiado las formas de vivir, consumir, creer y relacionarnos con el mundo a lo largo de cinco siglos.

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