Basta una frase frente al espejo para que toda una vida se fracture. Una observación aparentemente insignificante sobre la nariz de Ángelo Moscarda desencadena una crisis imposible de contener: la sospecha de que jamás ha sido una sola persona. Que en realidad existen decenas, cientos de versiones de sí mismo viviendo en la mirada de los demás. Desde ahí comienza Moscarda, la nueva puesta en escena inspirada en la novela Uno, ninguno y cien mil del escritor italiano Luigi Pirandello, que llegará al Foro Shakespeare durante mayo.
La obra, dirigida y adaptada por Verónica Albarrán, convierte esa duda existencial en el centro de un montaje que se mueve entre la introspección psicológica, el expresionismo y la estética del cine noir. Sobre el escenario, Moscarda comienza a desmontar su propia identidad mientras intenta comprender quién es realmente detrás de todas las máscaras que otros han construido sobre él.
Interpretado por Eduardo Candás, el personaje atraviesa un recorrido emocional que va de la incomodidad al derrumbe absoluto. A su lado aparece la señora Moscarda, interpretada por Alexia Ávila, figura que funciona como detonador de una espiral donde la percepción personal y la mirada ajena chocan constantemente hasta volver imposible distinguir realidad, memoria y delirio.
La propuesta escénica apuesta por la desnudez visual. El escenario prescinde de artificios innecesarios y se construye con muebles viejos, lámparas, candiles y velas que los propios actores manipulan durante la función. El resultado genera una atmósfera de claroscuros que remite tanto al expresionismo alemán como al cine negro clásico, creando la sensación de que el público observa una mente fragmentándose lentamente desde adentro.
Más que una adaptación literaria tradicional, Moscarda parece funcionar como una conversación contemporánea con las obsesiones filosóficas de Pirandello. La pregunta sobre quiénes somos adquiere una resonancia particularmente incómoda en una época dominada por redes sociales, pantallas y versiones editadas de la identidad. En un presente donde cada persona administra múltiples perfiles, fotografías y personajes digitales, la idea de ser “uno, ninguno y cien mil” ya no suena como literatura existencialista, sino como rutina cotidiana.
La directora Verónica Albarrán ha señalado que el montaje busca confrontar al espectador con la violencia silenciosa de las miradas ajenas y con la manera en que otras personas participan constantemente en la construcción de nuestra identidad. Bajo esa lógica, la obra transforma el escenario en una especie de espejo deformante donde el público también termina observándose a sí mismo.
El montaje está dirigido a público adulto y dialoga especialmente con quienes disfrutan de relatos psicológicos atravesados por la ambigüedad moral, la crueldad y la tensión emocional. Pero también conecta con una ansiedad muy contemporánea: la sensación de vivir atrapados entre múltiples versiones de nosotros mismos, todas exigiendo existir al mismo tiempo.
Moscarda tendrá temporada del 10 al 31 de mayo de 2026 con funciones los domingos a las 13:00 horas en el Foro Principal del Foro Shakespeare.

Entérate de todo lo que está ocurriendo en temas culturales, gastronómicos y turísticos en la Ciudad de México.
Mantente informadx con todas las noticias que publicamos todos los días.