Caminar la Ciudad de México puede ser una forma de leerla. No con páginas, sino con fachadas, plazas y nombres de calles que guardan historias a veces invisibles. Durante abril, el programa Paseos Históricos propone justamente eso: redescubrir la capital a través de recorridos guiados que invitan a mirar con otros ojos algunas de sus colonias más emblemáticas.

Organizados por la Secretaría de Cultura capitalina, estos recorridos dominicales —gratuitos y sin registro previo— trazan rutas por la Colonia Guerrero, la Colonia Doctores y la Colonia Álamos. Cada visita es una especie de cápsula en movimiento donde el pasado se mezcla con el presente, guiado por especialistas que convierten datos históricos en relatos vivos.

El primer recorrido, el domingo 12 de abril, se adentra en la Colonia Guerrero, una de las más antiguas de la ciudad. El punto de partida es el Jardín de San Fernando, donde la figura de Vicente Guerrero observa el paso del tiempo. A unos metros, la Parroquia de San Fernando y el Museo Panteón de San Fernando ofrecen un vistazo a la historia política y cultural del país. En este último reposan personajes clave como Benito Juárez, lo que convierte la visita en un encuentro directo con la memoria nacional.

Una semana después, el domingo 19 de abril, la ruta se traslada a la Colonia Doctores. Ahí, el recorrido conecta el origen del barrio —marcado por nombres de médicos ilustres— con espacios como el Parque Lázaro Cárdenas y el Museo del Juguete Antiguo de México. Este último resguarda una colección que funciona como un viaje emocional a la infancia, con piezas que abarcan desde el siglo XIX hasta finales del XX.

El cierre del mes, el domingo 26 de abril, introduce una ruta menos explorada dentro del programa: la Colonia Álamos. Este recorrido inaugural se adentra en una zona que creció en el siglo XX con influencias de la arquitectura californiana y una fuerte presencia de inmigrantes españoles. Entre sus puntos destacados se encuentra el templo de Nuestra Señora de la Consolación, cuya estética neobarroca revela otra capa del mosaico urbano capitalino.

Más allá de los destinos, el valor de estos paseos está en la experiencia compartida. No se trata solo de escuchar fechas o nombres, sino de reconstruir el sentido de los lugares a partir de anécdotas, detalles y pequeñas historias que suelen quedar fuera de los libros.

Los recorridos comienzan a las 10:45 horas en cada punto de encuentro, y los guías —identificables por su chaleco del programa— son quienes abren la puerta a estas narrativas urbanas. Basta con llegar, integrarse al grupo y dejar que la ciudad haga lo suyo: revelarse poco a poco.

En una capital que parece avanzar sin pausa, detenerse a caminar su historia puede ser una forma de entenderla mejor. Y, quizá, de habitarla con mayor conciencia.