Cuando parecía que la historia de Rush había llegado a su capítulo final, la banda canadiense decidió regresar a los escenarios con una premisa tan sencilla como arriesgada: no repetir la misma noche dos veces. El resultado ha sido uno de los fenómenos musicales más comentados de 2026, una gira capaz de cambiar la mitad de su repertorio entre conciertos y de recuperar piezas que llevaban décadas sin escucharse en vivo.
Esa energía está a punto de llegar a la Ciudad de México. El primer concierto programado para el 18 de junio en el Palacio de los Deportes agotó todas sus localidades, mientras que la segunda fecha, el 20 de junio, se acerca rápidamente al lleno total.
La expectativa no es casual. El Fifty Something Tour se ha convertido en una celebración del legado de Rush, pero también en una demostración de que la banda sigue dispuesta a desafiar sus propias reglas.
El regreso de 2112 y una hazaña que no ocurría desde 1997
Uno de los momentos más comentados de la gira ocurrió en el Kia Forum de Los Ángeles, cuando Geddy Lee y Alex Lifeson interpretaron la suite completa de 2112, su emblemática ópera rock publicada en 1976.
La interpretación íntegra de sus siete movimientos no ocurría desde la gira Test for Echo, en 1997. Canciones como “Discovery”, “Oracle: The Dream” y “Soliloquy” volvieron a sonar en vivo después de casi tres décadas, acompañadas por una producción audiovisual que incluyó imágenes de archivo y la voz grabada de Neil Peart pronunciando una frase que estremeció a los asistentes: “We have assumed control”.
Para muchos seguidores, fue mucho más que una interpretación nostálgica. Representó la confirmación de que Rush no ha regresado para repetir fórmulas, sino para reinventar su propia historia.
Un setlist que cambia cada noche
La mayor sorpresa del Fifty Something Tour es, precisamente, su imprevisibilidad.
Rush preparó cerca de 38 canciones para la gira y ha construido conciertos de poco más de veinte temas que cambian radicalmente de una fecha a otra. En su segunda presentación, casi el 50 por ciento del repertorio fue distinto al del concierto inaugural.
Esa rotación ha permitido el regreso de piezas que parecían olvidadas, como “The Analog Kid”, ausente desde 2013; “The Trees”, que no sonaba desde 2008; o la instrumental “Leave That Thing Alone”, interpretada por última vez en 2011.
Cada concierto se ha convertido así en una experiencia irrepetible y en una especie de juego colectivo entre la banda y sus seguidores, quienes especulan hasta el último momento sobre qué canciones aparecerán en escena.
Anika Nilles y el desafío de ocupar el lugar de Neil Peart
Uno de los mayores retos del regreso de Rush era encontrar la manera de honrar el legado de Neil Peart, fallecido en 2020 y considerado uno de los bateristas más influyentes en la historia del rock.
La elegida para asumir esa responsabilidad fue la baterista alemana Anika Nilles, reconocida por su precisión técnica y su capacidad para navegar estructuras rítmicas complejas.
Su desempeño ha sido uno de los aspectos más elogiados de la gira. Nilles interpreta clásicos como “Xanadu”, “YYZ” y “Tom Sawyer” con una mezcla de respeto y personalidad propia, mientras que el tecladista Loren Gold complementa la instrumentación que siempre caracterizó a la agrupación canadiense.
Lejos de intentar reemplazar a Peart, el espectáculo mantiene viva su presencia mediante homenajes audiovisuales, dedicatorias y momentos especialmente emotivos, como la interpretación de “Bravado” o la proyección de collages dedicados a su memoria.
México y su lugar en la historia de Rush
La relación entre Rush y el público mexicano se ha fortalecido durante décadas. Según datos de la plataforma especializada Chartmetric, México ocupa actualmente el octavo lugar mundial entre los países con más oyentes de la banda en plataformas digitales.
Ese dato refleja no solo la fidelidad de quienes crecieron escuchando a Rush, sino también la llegada de nuevas generaciones que han encontrado en su música una puerta de entrada al rock progresivo.
Por ello, el doble concierto en el Palacio de los Deportes tiene un significado especial. No se trata únicamente del regreso de una banda legendaria, sino del encuentro entre una comunidad que ha mantenido vivo su legado y unos músicos que, después de más de cincuenta años de carrera, siguen sorprendiendo.
El ritual de una leyenda que se niega a detenerse
A sus más de 70 años, Geddy Lee y Alex Lifeson han demostrado que la energía creativa no depende de la edad. El Fifty Something Tour se ha convertido en un espacio de celebración, memoria y descubrimiento, donde cada canción funciona como una pieza de una historia que sigue escribiéndose.
Y esa quizá sea la mayor virtud de esta gira. No se limita a mirar hacia el pasado. Cada noche propone una nueva combinación de canciones, recuerdos y emociones que transforma el concierto en una experiencia única.
Por eso, quienes asistan a las fechas de Ciudad de México no sabrán exactamente qué escucharán. Y, tratándose de Rush, esa incertidumbre es parte del espectáculo.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.