Quedarse en la Ciudad de México durante Semana Santa puede sentirse como una pausa sin planes… hasta que aparece un lugar donde todo cabe en un solo recorrido. Al oriente de la ciudad, Encuentro Oceanía se ha convertido en ese refugio urbano donde el entretenimiento, la comida y las actividades familiares conviven sin fricción.

A unos pasos del metro Romero Rubio, este centro comercial propone una lógica simple pero efectiva: entrar sin plan y salir con el día resuelto. Para quienes viajan con niñas y niños, la primera parada suele ser Joey’s Planet, un espacio de juego con temática espacial donde las resbaladillas, albercas de pelotas y estructuras para trepar funcionan como combustible para la imaginación. A pocos metros, Inflalandia lleva la energía a otro nivel con su universo inflable, una especie de circuito de obstáculos donde brincar no solo está permitido, sino recomendado.

El plan también tiene un costado más clásico. En Playtime, el boliche, las maquinitas y los carritos chocones recuperan ese espíritu de feria techada que nunca pasa de moda. Es el punto medio perfecto entre generaciones: mientras unos buscan el strike perfecto, otros persiguen tickets y recompensas.

Entre juego y juego, el hambre aparece como personaje inevitable. Aquí, la oferta gastronómica permite hacer pausas sin romper el ritmo. Opciones como Asian Tofu Buffet o Chili’s ofrecen menús amplios que funcionan tanto para una comida familiar como para una parada rápida antes de volver a la acción. El plus es la continuidad: no hay traslados ni complicaciones, solo transiciones suaves entre actividad y descanso.

Durante esta temporada, el espacio suma un guiño a la Pascua con un taller infantil donde los más pequeños pueden crear y decorar su propio huevito. Una actividad que introduce un respiro creativo en medio del movimiento constante.

Además, Encuentro Oceanía tiene un detalle que suma puntos: es pet friendly. Eso significa que el paseo puede incluir a ese compañero de cuatro patas que suele quedarse fuera de este tipo de planes.

Con más de 150 tiendas y propuestas de entretenimiento bajo el mismo techo, este complejo se perfila como una de las opciones más completas para quienes buscan qué hacer en Semana Santa en CDMX sin salir de la ciudad. Aquí, el tiempo se estira entre juegos, comida y pequeños momentos que convierten un día cualquiera en una mini escapada urbana.