Quedarse en la ciudad durante Semana Santa ya no tiene por qué sentirse como un plan de relleno. En el sur de la Ciudad de México, el Centro Comercial Manacar se transforma en una especie de tablero de juego donde cada piso propone una forma distinta de pasar el día sin salir del mismo edificio.
La ruta puede empezar con algo de acción. En RoyalBol, los bolos dejan de ser un deporte silencioso para convertirse en un ritual de risas, retos improvisados y competencia amistosa. Un par de niveles más arriba, K1 Speed ofrece una experiencia distinta: go karts eléctricos que convierten la pista en una pequeña fantasía de velocidad urbana. Aquí no hay tráfico de Insurgentes que valga.
Pero la Semana Santa también tiene su lado creativo. Como guiño a la temporada, el centro comercial suma un taller de Pascua donde niñas, niños y cualquier adulto con ánimo lúdico pueden diseñar y decorar sus propios huevos. Una pausa entre carreras y strikes que introduce color, textura y un poco de caos creativo.
Más allá del entretenimiento, Manacar funciona como un pequeño ecosistema donde la logística desaparece. Comer, descansar, seguir jugando o incluso hacer compras ocurre en una misma órbita. Desde opciones rápidas hasta restaurantes para sentarse sin prisa, el recorrido gastronómico acompaña el ritmo del día. Y si el plan pide un cierre más tranquilo, siempre está la posibilidad de una sala de cine, un café o un helado que prolongue la visita sin necesidad de cambiar de escenario.
Para quienes buscan qué hacer en Semana Santa en CDMX, la clave está en encontrar lugares que concentren experiencias sin complicaciones. Manacar apuesta por eso: un espacio donde la ciudad se siente menos caótica y más jugable, al menos por unas horas.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.