El Museo de los Murales Teotihuacanos Beatriz de la Fuente exhibe este mes una pieza excepcional: un incensario “tipo teatro” que, tras un meticuloso proceso de restauración, se presenta por primera vez al público. El objeto, elaborado entre los años 250 y 350 d.C. durante la fase Tlamimilolpa Tardío, destaca por un elemento poco común dentro del arte teotihuacano: una serie de cráneos modelados en cerámica que le dieron el nombre de “Incensario de la vida y de la muerte”.

La pieza fue descubierta en 2007 por la arqueóloga Rosalba Aguilera Muñoz durante labores de salvamento en San Francisco Mazapa, Teotihuacan. Como ocurría en antiguos rituales funerarios, el incensario fue hallado intencionalmente fragmentado. De acuerdo con especialistas de la Zona Arqueológica de Teotihuacan, este proceso ritual implicaba “matar” el objeto después de su uso ceremonial, desmontarlo y depositarlo en el contexto funerario.

Su restauración requirió unir y resanar alrededor de 700 fragmentos. A partir de fotografías, planos y estudios del contexto arqueológico, el equipo reconstruyó su estructura original. El trabajo incluyó limpieza, estabilización del material, ensamble pieza por pieza, resanes con pasta cerámica y una reintegración final que permite apreciar el incensario como un conjunto completo.

El resultado muestra un brasero de 82 centímetros de alto por 54 de ancho compuesto por una base bicónica para quemar copal y una tapa cónica con chimenea vertical. Las aplicaciones de cerámica forman un diseño que recuerda telones teatrales, rasgo que ha permitido identificar este tipo de piezas como “tipo teatro”.

El incensario está dividido en tres secciones que probablemente aluden al inframundo, el mundo terrenal y el ámbito celeste. En la parte central destaca una máscara con pintura negra y blanca, acompañada de una nariguera en forma de mariposa o talud-tablero, característica del arte teotihuacano. Esta nariguera integra tres cráneos y un cuarto en el tocado, elementos sin precedentes en otros braseros conocidos.

El diseño incluye además lechuzas de grandes ojos, mariposas, plumas, gotas de agua y una flor de cuatro pétalos, motivos que refuerzan la interpretación simbólica del objeto como un artefacto asociado al ciclo vida-muerte y a las prácticas rituales relacionadas con el fuego sagrado.

El proceso de restauración puede conocerse a detalle en el documental Conservación y restauración en Teotihuacan, dirigido por Rafael Morales y disponible en el canal Relatando historias en YouTube.
La pieza permanecerá en exhibición durante diciembre de 2025 en el Museo de los Murales Teotihuacanos Beatriz de la Fuente, ubicado en la carretera Ecatepec-Pirámides. El recinto abre todos los días de 9:00 a 16:00 horas y la entrada general cuesta 100 pesos.