Las paredes de una colonia pueden convertirse en un archivo de recuerdos cuando quienes la habitan participan en su construcción. Eso es lo que ocurre en Viveros de Coactetlán, al sur de la alcaldía Tlalpan, donde vecinos de distintas generaciones comenzaron a dar forma a un mural comunitario que recogerá la historia, los símbolos y la memoria del lugar.

El proyecto forma parte de las Jornadas de Muralismo Comunitario, impulsadas por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México en colaboración con el colectivo Sangre de Nopal. Antes de pintar el muro, el proceso inició con un taller participativo realizado en el Deportivo Viveros Coactetlán, donde las historias compartidas por la comunidad se convirtieron en el punto de partida de la obra.

Los recuerdos de los vecinos darán forma al mural

Durante la jornada, personas mayores narraron cómo era la colonia hace aproximadamente cinco décadas, cuando gran parte del territorio todavía era ejidal y algunas familias habitaban cuevas mientras construían sus primeras viviendas.

Las conversaciones recuperaron escenas de los antiguos caminos de tierra, las primeras fiestas organizadas entre vecinos, las posadas, las jornadas para abrir calles y el trabajo colectivo que permitió el crecimiento de la comunidad.

También surgieron recuerdos ligados al paisaje. Serpientes, mapaches, colibríes, calandrias, burros y caballos aparecieron junto a los nopales, las milpas, los chilacayotes y los árboles frutales que continúan formando parte del entorno y de la identidad del lugar.

El muralismo comunitario fortalece la identidad de la colonia

Como parte del taller, cada participante escribió un deseo, compartió una anécdota o realizó un dibujo que será considerado para el diseño del mural.

Entre los elementos que más se repitieron estuvieron los árboles, representados con raíces profundas y ramas extendidas. Para los asistentes, esa imagen simboliza el crecimiento de la colonia y el compromiso de quienes han contribuido a cuidarla a lo largo de los años.

La muralista Sofía Martínez, integrante del colectivo Sangre de Nopal, explicó que el proyecto pretende recuperar la historia de Viveros de Coactetlán para que tanto quienes han vivido allí durante décadas como las nuevas generaciones fortalezcan su sentido de pertenencia.

“Del conocimiento viene el respeto, la reflexión y, sobre todo, el amor. A veces estamos enajenados de los espacios en los que habitamos, entonces este tipo de jornadas buscan darle nueva vida a la colonia y que vuelva a ser un espacio de comunidad.”

Al resumir el espíritu del proyecto, la artista señaló que la palabra que mejor define la historia de la colonia es “resiliencia”, debido al esfuerzo colectivo que permitió convertir ese territorio en un lugar habitable y mantener vivo el sentido de comunidad.

Sangre de Nopal transforma historias en arte público

El mural forma parte del proyecto Murales que Sostienen Historias, desarrollado por el colectivo Sangre de Nopal, integrado principalmente por mujeres de pueblos originarios de Tlalpan.

Su trabajo parte de un proceso participativo en el que las propias comunidades recuperan relatos, símbolos y saberes para convertirlos en obras que permanezcan en el espacio público.

En las próximas semanas, el equipo artístico reunirá los testimonios, dibujos y recuerdos obtenidos durante el taller para elaborar la propuesta visual. Antes de comenzar a pintar, el diseño será presentado nuevamente a los habitantes de Viveros de Coactetlán, quienes podrán conocer cómo sus historias quedarán plasmadas en el mural que formará parte del Deportivo.