En el número 39 de la calle Regina, en pleno Centro Histórico de la Ciudad de México, existe un departamento que durante décadas ha cargado con una reputación incómoda. Las y los vecinos lo señalan en voz baja, los porteros cambian de tema y algunxs inquilinxs prefieren no dormir con la puerta abierta.
Todo comenzó con una boda que nunca ocurrió.
La historia de “La Novia de Regina” se remonta a febrero de 1946, cuando una joven llamada Lucila Morales esperaba convertirse en esposa ante el altar del templo de Regina Coeli. Tenía apenas 19 años y, como tantas mujeres de la época, había crecido imaginando un futuro doméstico perfecto: una casa propia, hijos, comida caliente y un marido trabajador.
Dicen que aquel sábado salió de su vivienda vestida completamente de blanco, con encajes, holanes y tres velos que caían sobre su rostro moreno. La vecindad entera estaba adornada para la fiesta. Había cadenas de papel china colgando entre balcones, flores improvisadas en los patios y un enorme corazón rojo colocado sobre el arco principal.
La boda sería a la una de la tarde.
Pero Pedro Almaraz, el novio, nunca llegó.
Las campanas repicaron una vez, luego otra. Lxs invitadxs comenzaron a murmurar. Algunxs aseguraban que el novio había huido. Otrxs sospechaban una traición. Lucila permaneció inmóvil frente al altar mientras el murmullo crecía como una nube negra sobre el templo.
La humillación cayó sobre ella con toda la violencia posible.
“La dejaron vestida y alborotada”, decían.
Empapada en lágrimas y rabia, Lucila regresó a la vecindad de Regina 39. Ahí descubrió algo todavía más absurdo y cruel: Pedro estaba dormido en el departamento.
La despedida de soltero se había salido de control.
Borracho hasta perder el sentido, el novio jamás despertó para ir a la iglesia.
Según la leyenda, Lucila tomó un cuchillo de la cocina y entró al dormitorio donde Pedro seguía tendido sobre la cama. Lo apuñaló varias veces antes de que él alcanzara apenas a balbucear una explicación entre sangre y alcohol.
Entonces ella comprendió.
No había engaño.
No había amante escondida.
No había abandono.
Solo una estupidez convertida en tragedia.
Desesperada, Lucila se clavó el cuchillo en el pecho y murió junto al hombre con quien pensaba compartir la vida.
Después del asesinato/suicidio, la familia abandonó el departamento. Pero el lugar jamás volvió a sentirse vacío.
Los siguientes inquilinos comenzaron a escuchar muebles arrastrándose durante la madrugada. Sillas que aparecían fuera de lugar. Suspiros en los rincones. Pasos lentos recorriendo los pasillos. Algunxs juraban ver una figura femenina vestida de novia atravesando las habitaciones como si siguiera buscando a alguien.
La aparición más famosa ocurrió meses después de la tragedia.
Juana Ortiz, la portera de la vecindad, limpiaba el departamento junto a su hija Teresa cuando ambas vieron unos zapatos de charol brillando en la oscuridad. Levantaron la vista y encontraron a un hombre vestido de novio: traje negro impecable, flor de azahar en la solapa y un rostro pálido, profundamente triste.
La figura desapareció sin hacer ruido.
Años más tarde, Teresa aseguraría haberse encontrado cara a cara con una mujer cubierta por velos blancos dentro del baño del departamento abandonado. La novia caminó lentamente hacia el pasillo y se desvaneció antes de llegar a la puerta.
Desde entonces, la historia quedó atrapada entre el rumor vecinal y las leyendas urbanas del Centro Histórico.
Algunxs dicen que Lucila todavía espera frente al altar.
Otrxs creen que Pedro continúa recorriendo los corredores intentando llegar tarde a una boda que jamás ocurrió.
Y hay quienes aseguran que, durante ciertas noches húmedas sobre la calle Regina, pueden escucharse pasos lentos, como de alguien caminando con zapatos de charol sobre los mosaicos antiguos de la vecindad.

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.