A finales de la Primera Guerra Mundial, el gobierno de Estados Unidos prohibió la producción, venta y distribución de bebidas alcohólicas con la intención de ahorrar granos durante el conflicto bélico. Sin embargo, cuando la guerra terminó, la llamada Ley Seca permaneció vigente durante más de una década. Como consecuencia, comenzaron a surgir bares clandestinos conocidos como speakeasies (literalmente, “habla quedito”), establecimientos ocultos en departamentos, sótanos o bodegas que permanecían escondidos detrás de libreros, puertas falsas, refrigeradores o cualquier otra ingeniosa fachada capaz de mantenerlos lejos de la policía.

Aunque los bares clandestinos nunca desaparecieron por completo, la esencia de los speakeasies se fue perdiendo con el fin de la prohibición. Cien años después, numerosos bares alrededor del mundo comenzaron a rescatar aquella estética y ese aire de exclusividad para reinterpretarlos bajo una mirada contemporánea. Así nació Handshake Speakeasy, un bar de la Ciudad de México que fue reconocido como el mejor del mundo en The World’s 50 Best Bars en 2024 y ocupó el segundo lugar en 2025.
Sí, Handshake Speakeasy recrea la atmósfera de aquellos bares clandestinos, pero lo hace con un nivel de servicio y una propuesta de coctelería que justifican por completo su fama. Déjame contarte por qué.

Handshake se esconde en algún rincón del lobby del hotel NH Collection de la Zona Rosa, o la colonia Juárez, si prefieres llamarla por su nombre oficial. Al llegar, alguien confirma tu reservación y te pide esperar hasta que tu mesa esté lista. Cuando llega el momento, una anfitriona te conduce hacia una puerta escondida en una pared y prácticamente imposible de distinguir a simple vista. Después de todo, un buen speakeasy debe conservar el secreto hasta el último instante.
Al cruzarla, todo el equipo de bartenders te recibe al unísono con una cálida bienvenida que recuerda a algunos restaurantes japoneses. El espacio es pequeño, íntimo y elegante. Una barra central domina el salón mientras unas cuantas mesas completan un ambiente inspirado en el lujo de la década de 1920, como si uno acabara de entrar a una escena de El Gran Gatsby.

Existen dos formas de disfrutar la experiencia: las mesas, ideales para grupos, y la barra, que resulta perfecta para parejas o para quienes disfrutan conversar sobre coctelería. Personalmente recomiendo sentarse en la barra. Ahí tendrás prácticamente un bartender dedicado a ti, dispuestx a explicar el origen de los destilados, las técnicas utilizadas y los detalles detrás de cada creación.
Y ahora sí, hablemos de lo verdaderamente importante: los cócteles. A diferencia de muchos bares contemporáneos donde abundan los sabores dulces y los ingredientes que terminan ocultando el alcohol, en Handshake los destilados siguen siendo los protagonistas. Cada receta busca resaltar sus características mediante combinaciones cuidadosamente pensadas, logrando bebidas complejas, equilibradas y con mucha personalidad.

Nosotros probamos el Earl Grey, preparado con ginebra, té negro, bergamota, zacate de limón y sake; el Butter Mushroom Old Fashioned, elaborado con bourbon, mantequilla dorada, hongos, nuez y maple; el Banana Manhattan, que combina whiskey, plátano, vermut rosado y naranja; y mi favorito de la noche, el Fig Martini, preparado con ginebra, hoja de higo, vermut seco y aceite de limón. Una auténtica locura. No es difícil entender por qué Eric van Beek, co-fundador y head bartender de Handshake, ha convertido este lugar en un referente mundial de la coctelería.
El tiempo pasó volando. Durante la hora y media que dura la experiencia alcanzamos a probar tres cócteles de tamaño normal y un par de degustaciones por persona. ¿Los precios? Sorprendentemente accesibles para un lugar que figura entre los mejores bares del planeta. Evidentemente no es un sitio para visitar todos los fines de semana, pero sí para celebrar una ocasión especial o simplemente regalarse una experiencia diferente.

Más allá de los premios y de la fama internacional, lo que hace especial a Handshake Speakeasy es que consigue algo que pocos lugares logran: convertir una salida por unos tragos en una experiencia completa. Desde la puerta escondida hasta el último sorbo, todo está pensado para transportar al visitante a otra época sin dejar de sentirse contemporáneo.
No hace falta ser expertx en coctelería para disfrutarlo. Basta con tener curiosidad y dejarse sorprender. Quizá esa sea la verdadera magia de Handshake: demostrar que un buen cóctel puede contar una historia y que, cien años después del fin de la Prohibición, todavía existen lugares capaces de hacerte sentir que acabas de descubrir uno de los secretos mejor guardados de la ciudad.
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Dirección: Amberes #65, Colonia Juárez, Ciudad de México, CDMX (Dentro del Hotel NH)
Costo por persona: Más de $800 pesos
Horario: Lunes a jueves de 18:00 a 1:00 hrs., viernes y sábado de 18:00 a 2:00 hrs. y domingo de 18:00 a 0:00 hrs.
Página Web: handshake.bar
Instagram: instagram.com/handshake_bar

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.