El 29 de junio de 2014, durante el tiempo de compensación del partido entre Países Bajos y México en los octavos de final del Mundial de Brasil, Arjen Robben fingió una caída dentro del área tras un contacto con Rafa Márquez. El árbitro portugués Pedro Proença señaló penal y, segundos después, Klaas-Jan Huntelaar anotó el gol que eliminó a la Selección Mexicana. Para millones de aficionadxs quedó la sensación de una injusticia resumida en una frase que, con el paso de los años, se convirtió en parte del imaginario futbolero nacional: No era penal.

Doce años después, aquella herida sigue viva entre la afición mexicana. Y justamente de ese recuerdo nace No Era Penal, una cantina pop up creada para acompañar el Mundial de 2026. El proyecto reúne al chef Jorge Vallejo, de Quintonil, con el equipo de Handshake Speakeasy, elegido como el mejor bar del mundo en 2024, para ofrecer un espacio donde la gastronomía, la coctelería y el futbol se encuentran alrededor de una misma mesa.
Instalada en Casa Imperial, al inicio de Polanquito, la experiencia comienza desde que cruzas la puerta. El lugar recrea la atmósfera de una elegante cantina porfiriana, con una larga barra de inspiración afrancesada, techos de cristal, molduras clásicas, mobiliario de madera y un servicio impecablemente uniformado que, cuando juega México, cambia el protocolo por la camiseta verde para sumarse al ambiente mundialista.

Pero lo que realmente distingue a No Era Penal no es únicamente su propuesta gastronómica, sino la manera en que consigue convertir cada partido en una auténtica celebración colectiva. Varias pantallas gigantes permiten seguir los encuentros desde cualquier punto del salón, mientras el personal participa activamente en la experiencia, celebrando los goles, alentando a la selección y contagiando a todas y todos los asistentes de esa emoción que solo el futbol es capaz de despertar. Más que un restaurante, durante noventa minutos el lugar se transforma en una enorme sala de estar donde todos comparten los mismos nervios y la misma ilusión.
En cuanto a la comida, el menú es breve, pero está cuidadosamente seleccionado y recupera algunos de los grandes clásicos de la cocina cantinera. Para compartir hay opciones como el Chicharrón de La Ramos, guacamole, jocoque ranchero, queso doble crema, vegetales en escabeche o cacahuates con chapulines. Como platos principales destacan los panuchos de cola de res, el mole chichilo, la lengua de res entomatada y un generoso rib eye. Aunque estos últimos tienen un precio más elevado, sus porciones son suficientes para compartir entre dos o incluso tres personas.

Si buscas algo más personal, el pozole rojo con pork belly resulta una excelente elección. Y hay un detalle que merece mención aparte: la salsa de habanero tatemado. Tiene el nivel justo de picor y un sabor tan bien logrado que termina acompañando prácticamente cualquier platillo de la mesa.
Para acompañar la comida puedes optar por cerveza o destilados nacionales, aunque sería un desperdicio no probar la carta de coctelería creada por Handshake. Inspirados en clásicos de cantina, pero reinterpretados con el estilo de Eric van Beek y su equipo, encontrarás opciones como el Bull, preparado con tequila, limón, habanero y cerveza; la Cuba, con ron, limón, palo santo y cola; el Dirty Daiquiri, con ron, limón y salmuera de aceituna; o el Spicy Marg, elaborado con tequila o mezcal, licor de naranja, mango y chile morita.

Mis favoritos fueron dos. El primero, Bamboo, una elegante combinación de vermut seco, vino fino de Jerez, té de jazmín y vainilla que sorprende por su equilibrio. El segundo, el Handshake Carajillo, preparado con tequila, Licor 43, café y haba tonka, una versión mucho más compleja y aromática que el carajillo tradicional.
No Era Penal consigue convertir un recuerdo amargo del futbol mexicano en una experiencia divertida, festiva y, sobre todo, deliciosa. El concepto funciona porque entiende que el Mundial no solo se vive frente a una pantalla, sino también alrededor de la comida, las bebidas y las conversaciones que inevitablemente surgen durante cada partido.

Y quién sabe. Tal vez esta vez sí sea el año en que México rompa la maldición del quinto partido. Mientras ese momento llega, No Era Penal ofrece el escenario perfecto para sufrir, celebrar, gritar y brindar con otrxs aficionadxs. Porque si algo ha demostrado el futbol, es que las derrotas duelen menos cuando se acompañan de buena comida, grandes cócteles y una cantina llena de gente que comparte la misma pasión.
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Dirección: Emilio Castelar esquina Galileo, Polanco IV Secc, Ciudad de México, CDMX
Costo por persona: Más de $800 pesos
Horario: De lunes a domingo a partir de las 18:30 hrs.
Instagram: instagram.com/noerapenal_cantina

Apasionado de la comida, siempre en busca de nuevos rincones donde disfrutar sabores únicos. Maestro de yoga y meditación, combina su espíritu tranquilo con su amor por la aventura como ciclista urbano. Admirador de la cultura mexicana, explora la magia de la Ciudad de México.